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¿PUEDE SER EL CATOLICISMO EL ELEMENTO DE AGREGACIÓN DE UN PARTIDO?

¿PUEDE SER EL CATOLICISMO EL ELEMENTO DE AGREGACIÓN DE UN PARTIDO?

Desde la disolución del Frente Nacional en 1993, ningún partido había tomado el relevo de esta opción que se definía, esencialmente, como católica. Hasta la aparición de AES. En lo que se refiere a Fuerza Nueva y al Frente Nacional estaba claro que se trataba de opciones nacional-católicas, pero con AES, habría que precisar un poco más. Creemos que la calificación de católicos tradicionalistas les puede cuadrar. El fondo de la cuestión es: ¿hay espacio para un partido católico tradicionalista? Vamos a intentar responder a esta cuestión.

 

EL PESO DEL CATOLICISMO EN ESPAÑA Y SU PAPEL POLITICO

 

Se nos ocurren las siguiente reflexiones, difícilmente cuestionables:

 

- España es un país “relativamente” católico. En los últimos 10 años ha descendido alarmantemente el número de fieles que acuden a los oficios y de forma aún más alarmante el número de sacerdotes y la edad media del clero.

 

- En este momento, el número de católicos practicantes asciende al 22% de la población española, cuando hace 20 años era del 41%. El 68% de practicantes es mujer y el 32% hombres. El 44% de los practicantes es mayor de 65 años.

 

- En la actualidad existe un 30% de sacerdotes menos que hace 50 años, aunque la población ha aumentado un 25%.

 

- Los católicos tradicionalistas son una minoría dentro de los católicos practicantes. Probablemente no lleguen a un 10%, lo que supone que solamente el 2’2% de la población española puede asumir un mensaje católico tradicionalista.

 

- Si de lo que se trata es de obtener un apoyo electoral por parte de la población católica, el único sector que puede recoger un mensaje conservador y patriótico, se identifica con ese 2’2% de tradicionalistas.

 

- Los tradicionalistas católicos tienen respuestas políticas muy distintas: abstención, voto al PP, voto errático, voto a grupos católicos (Familia y Vida).

 

- Todo esto implica que el voto católico tradicionalista, como máximo puede suponer un 1-1’5% del cuerpo electoral con capacidad para aceptar una opción política católico tradicionalista que encarne sus valores.

 

Es evidente que autodefinirse como “partido católico tradicionalista” supone dirigirse aun espectro de población extremadamente reducido al cual, por lo demás, hay dificultades para localizar y seducir.

 

Estas cifras pueden ser cuestionables y discutibles, pero no variarán mucho. Puede ocurrir que la población católico tradicionalista esté concentrada en algunas zonas e incluso en algunos barrios, y los católicos tradicionalistas de estas zonas tengan la sensación de que son más de los que son en realidad. Pero las cifras cantan y no puede negarse que:

 

1) El catolicismo es minoritario entre la población española

2) La edad media de sus fieles y pastores es muy elevada

3) El catolicismo tradicionalista es minoritario respecto al catolicismo global

4) La respuesta política del catolicismo tradicionalista es multiforme

5) Por todo ello, definirse como católico tradicionalista es reducir el campo de aplicación del propio proyecto político.

 

Estas son malas noticias para los que quieren apoyarse en el catolicismo para crear una opción política conservadora. La buena noticia es que el 80% de los españoles se declara católico en las encuestas… la mala –además de todo lo anterior- es que una inmensa mayoría no sigue los dictados del Vaticano, apenas conoce el dogma y no frecuenta la Iglesia.

 

En 1955, el número de católicos españoles era del 98%. Ha descendido casi 18 puntos. Entre jóvenes menos de 25 años las cifras son deprimentes: solo el 45% se declaran católicos… pero apenas el 11% pisa la Iglesia al menos una vez al año. En la totalidad de la población, el 40% son indiferentes religiosos. Los seminario están semidesiertos. En 2003 ingresaron solamente en los seminarios mayores 281 nuevos alumnos, dando un total de 1524 aspirantes al sacerdocio. Pero menos del 50% acabarán sus estudios o serán sacerdotes en los 10 años siguientes.

 

Contrariamente a lo que se tiene tendencia a pensar, la mayor crisis del catolicismo español no tuvo lugar durante el felipismo, sino en los años del PP. Si en la actualidad, las cifras parecen algo más optimistas… se debe a la entrada masiva de inmigrantes iberoamericanos, filipinos y africanos católicos.

 

La situación es, pues, muy poco halagüeña. Si a esto añadimos el cerco al que el gobierno ZP tiene sometido a la Iglesia Católica, somos muy poco optimistas respecto al futuro del catolicismo español.

 

¿CUÁL ES EL PAPEL DE LOS CATÓLICOS EN LA ACCION POLITICA, AQUÍ Y AHORA?

 

Las reivindicaciones de los católicos tradicionalistas son fácilmente asumibles, aunque quizás no por los mismos motivos que ellos. Por ejemplo:

 

1.- defensa de la familia, contra los matrimonios gays

2.- contra la ley del aborto

3.- a favor de la enseñanza privada

4.- por un trato preferencial a la Iglesia Católica

 

Para los católicos estas reivindicaciones se sustentan en sus creencias, pero estas mismas reivindicaciones pueden ser sostenidas por no-católicos: la defensa de la familia, la oposición a los matrimonios gays y a la ley del aborto, son sostenibles desde el punto de vista demográfico. España vive una crisis demográfica y no hace falta ser católico tradicionalista para advertir que estos elementos están íntimamente relacionados con la recuperación demográfica de nuestro país, hoy más necesaria que nunca.

 

En cuando a la defensa de la enseñanza privada católica, hay que entenderla como un reconocimiento a la libertad de enseñanza. Y, el último punto, supone un reconocimiento al papel jugado por la Iglesia en la historia de España.

 

Así pues no existen contradicciones entre las reivindicaciones propiamente católicas y las que puede sostener una opción más amplia. Todo lo que tiene que ver con la recuperación demográfica se inserta dentro de los argumentos propios de un partido antiinmigración y el resto de las reivindicaciones son lógicas, naturales y legítimas.

 

Es preciso tener en cuenta todo esto a la hora de enunciar algunas posibles fórmulas política para los católicos tradicionalistas:

 

- El catolicismo tradicionalista no tiene fuerza suficiente como para poder estructurar en torno suyo un partido que logre atraer un número significativo de votos.

 

- Esto implica que los católicos tradicionalistas tienen que encontrar compañeros de viaje, tal como han hecho en otros países europeos.

 

La cuestión es definir cuáles pueden ser los compañeros de viaje de los católicos tradicionalistas. Y las opciones son pocas:

 

1) Junto al centro-derecha… pero esto a costa de olvidar que la posición del PP ha sido extremadamente tibia en materia de aborto, una parte del partido es favorable a los matrimonios gays y durante sus 8 años de gobierno, no hicieron absolutamente nada para estimular la natalidad en nuestro país.

 

2) Junto a los identitarios… a condición de reconocer que la fe católica de una parte de los inmigrantes andinos (no está claro que la mayor parte sean católicos, de hecho, las sectas evangélicas y los testigos de Jehová han aumentado su audiencia extraordinariamente, gracias a esta población) no les hace ser menos inmigrantes.

 

Excluyendo a la primera opción.. que se ha demostrado poco halagüeña para el catolicismo español, siempre queda la segunda: configurarse como corriente dentro de un frente más amplio.

 

Otra fórmula, nos parece absolutamente inviable dentro de la actual situación político-social española.

 

Reconocemos que es difícil para los católicos tradicionalistas advertir que hoy son minoría en un país cuya historia ellos interpretan como la de un país católico. Pero la historia es lo que es y avanza aceleradamente. Si bien no era cierto durante la II República que España hubiera dejado de ser católica… lo cierto es que hoy, difícilmente puede sostenerse que el catolicismo es una fuerza hegemónica en nuestro país.

 

LA ENCRUCIJADA DEL CATOLICISMO TRADICIONALISTA ESPAÑOL

 

Los católicos pueden optar por reconocer esta situación o cometer “pecado de orgullo” y creer que la clave del futuro la tienen ellos. No es así. Creemos haber razonado de manera irreprochable que si el catolicismo no acepta trabajar junto a fuerzas políticas identitarias… corre el riesgo de quedar reducido a una opción completamente irrelevante y extremadamente minoritaria.

 

La providencial relación entre inmigración y demografía, ha hecho que las reivindicaciones básicas de los católicos sean susceptibles de quedar integradas en el programa de un partido identitario: especialmente  el apoyo a las familias, la lucha contra el aborto y el rechazo a las uniones gay.

 

Pero una opción de este tipo ¿no es la que ha fracasado en Catalunya bajo la etiqueta AES-DN? Si… pero hay explicaciones:

 

- DN es actualmente un partido demasiado debilitado como para poder pesar ni siquiera mínimamente en ninguna autonomía.

 

- DN no ha explicado que la mayoría de su afiliación no es católica, sino que en su interior existe una gran diversidd religiosa, incluido el paganismo y el indiferentismo. Canduela ha querido presentarse como católico… cuando su fe religiosa –si existe- es cuestionable.

 

- Las dos partes no han llegado a un entendimiento real, sino más bien a una alianza circunstancial. Ni han tenido diálogo político, ni han basado su cooperación en nada sólido, meditado, ni coherente, ni mucho menos en consideraciones estratégicas o en algún tipo de planificación.

 

- De la misma forma que DN no es hoy una parte esencial, sino extremadamente minoritaria y secundario, del movimiento identitario, AES tampoco ha logrado un nivel de penetración importante en los medios católicos tradicionalistas, sino apenas en sectores extremadamente reducidos.

 

Si AES quiere penetrar en los medios católicos, debe centrar su actividad política en la captación y en las tareas de propaganda en las parroquías y en los medios católicos organizados. Es absurdo hacer campañas de propaganda en la calle, cuando el campo de aplicación de los formatos de AES es una interpretación del catolicismo adaptada especialmente para católicos que mantengan una alta tensión religioso… es decir, por católicos practicantes.

 

Ahora bien, los católicos deben decidir si están más cerca de un indiferentista religioso español o de un católico andino, si prefieren “repoblar” los ambientes católicos españoles con inmigrantes o bien desean el fortalecimiento de la sociedad española y el reforzamiento de su identidad.

 

 

 

¿UN PARTIDO ANTIINMIGRACION CREIBLE EN ESPAÑA? CONDICIONES Y PROBLEMAS

¿UN PARTIDO ANTIINMIGRACION CREIBLE EN ESPAÑA? CONDICIONES Y PROBLEMAS

Desde la década de los noventa, se tiene la sensación de que la extrema-derecha española solamente renacera si es capaz de crear un partido al estilo del Front National, es decir, centrado en el tema de la inmigración. Aparentemente, esta posibilidad es estimulante... pero contrasta con la triste realidad. En estos últimos diez años, se han perdido cientos de militantes y cuadros... se han cosechado unos escuálidos resultados electorales y el cacareado partido antiinmigración no ha salido a la superficie definitivamente. vamos a plantear los motivos de este fracaso y las características que debería tener ese partido.

LAS DOS HIPÓTESIS DE LOS AÑOS 90

 

La extrema derecha española en los años 90 trabajaba sobre la base de una hipótesis que se mantuvo hasta finales del milenio, siendo sustituido por la actualmente vigente. Veámoslas:

 

 

1) La extrema-derecha se reconstruirá en base a una escisión del PP, dado que es evidente que el PP es un partido de centro-derecha y que en su interior se encontraban en aquel momento, los restos del franquismo sociológico. Antes o después esa corriente entraría en contradicción con la dirección del partido, se produciría la escisión y… hete aquí que la extrema-derecha volvería a contar con un partido digno de tal nombre.

 

 

2) Dado que la tesis anterior no se confirmó y que la única escisión del PP en los años 90, fue el PADE y, no por motivos ideológicos sino por que sus gentes habían quedado fuera de la distribución de las áreas de poder, se cambió la hipótesis. A partir de 1997-8, cobró forma, especialmente, tras la fundación de DN, que el gran partido de la extrema-derecha española encontraría su caballo de batalla en la inmigración. Esa hipótesis se ha ido extendiendo, hasta ser la única que sustenta la extrema derecha.

 

 

En cuanto a la primera hipótesis todavía sigue siendo defendida por lo que queda del PADE y por AES. La segunda hipótesis es sobre la que se mueven grupos como La Falange (Cantalapiedra), España 2000 o los restos de DN.

 

 

Pero la triste realidad es que ni estas, ni el resto de hipótesis de trabajo menores, han dado el más mínimo resultado. De no ser por Internet, la extrema-derecha española ya habría desaparecido completamente. De hecho, hoy, salvo en algunas festividades señaladas, es completamente invisible.

 

 

POR QUÉ LA EXTREMA-DERECHA NO ARRANCA…

 

 

A estas alturas del drama vale la pena preguntarse porqué la extrema-derecha no ha logrado arrancar como en otros países, a caballo del tema de la inmigración y que esgrimir este tema no le ha permitido avanzar ni un paso. Como siempre en estos casos, no existe una sola causa, sino un racimo de causas. Las enumeraremos brevemente, pero antes conviene establecer una distinción entre:

 

 

a) “Condiciones objetivas”.- son las que dependen de la coyuntura político-social de un país. En este sentido las condiciones objetivas que ofrece España para la creación de un partido de extrema-derecha son buenas y su bondad va creciendo a medida que el tema de la inmigración se va complicando.

 

b) “Condiciones subjetivas”.- son las que tienen que ver con las posibilidades reales de cambio. Para que haya cambio debe existir una tendencia y una voluntad en parte de la población de marchar hacia el cambio. Hay cambio cuando existe un movimiento político que conduce al cambio.

 

 

Así pues, existe una contradicción insuperable:

 

 

- las condiciones objetivas son cada vez más favorables,

- pero las condiciones subjetivas van empeorando progresivamente.

 

 

Está es fundamentalmente la causa por la que la extrema-derecha no logra salir de su situación de depauperación.

 

 

¿CUÁLES SON LAS CONDICIONES SUBJETIVAS QUE FALTAN?

 

 

Si las condiciones subjetivas son las que tienen que ver con el movimiento, valdrá la pena enumerarlas. No es una sino una docena. Helas aquí:

 

 

- Falta absoluta de cuadros capacitados en condiciones de propagar un mensaje político.

- Absoluta inadecuación ideológica de la mayoría de componentes.

- Multiplicidad de planteamientos ideológicos.

- Desconexión completa con grupos sociales que pudieran apoyar sus planteamientos.

- Carencia absoluta de medio de propaganda, revistas o semanarios.

- Posiciones políticas nostálgicas.

- Falta de educación política de las bases.

- Incapacidad para elaborar un programa realista susceptible de acopiar simpatías populares.

- Absoluta falta de liderazgo indiscutible.

- Mediocridad galopante de la inmensa mayoría de cuadros dirigentes.

- Carencia de grupos culturales y de laboratorios de ideas.

- Falta endémica de medios económicos a causa de la poca credibilidad ofrecida.

- Falta de objetivos, estrategia y tácticas, falta de imagen adecuada.

 

 

A la vista de todo, es fácil comprender que cualquier tipo de activismo que pueda realizarse, dentro de este contexto de carencias dramáticas, se diluye en la nada: los afiliados que entran, son compensados por los que se pierden.

 

 

POR QUÉ LA INMIGRACION NO HACE AVANZAR A LA EXTREMA-DERECHA

 

 

La inmigración forma parte de las condiciones objetivas ópticas, en tanto que pertenece a la coyuntura político-social. Existe un problema creciente con la inmigración, que los partidos mayoritarios se obstinan en no recocer y, por tanto, es irresoluble. A partir de 1999 se tenía la sensación de que manejando este tema, las masas acudirían inevitablemente a las formaciones de extrema-derecha con que solo mencionaran el tema de la inmigración.

 

 

Hoy podemos decir que no ha sido así. Que la utilización del tema de la inmigración, no ha producido ningún avance notable y que la gente atraída por este tema, al cabo de pocos meses, se ha retirado al percibir la realidad interior de estos grupos. No es una novedad, también ha ocurrido con cualquier otra excusa, desde los que se declaran católicos y buscan el voto católico, hasta los que se reclaman nacional-revolucionarios y buscan el voto socialista, hasta los falangistas sea cual sea el tipo de votos que buscan. Lo que une a las distintas corrientes de la extrema-derecha es que en todas se dan las condiciones subjetivas que hemos enumerado antes, y, por tanto, sea cual sea el planteamiento… han fracasado. Ahora bien, de todos los temas que puede manejar la extrema-derecha la lucha contra la inmigración es, sin duda la que puede tener más capacidad de penetración entre las masas.

 

 

Vale la pena enumerar las razones por las que este tema, concretamente, ha fracasado, además de las condiciones subjetivas antes citadas:

 

 

- La mezcla de temas: la extrema-derecha, en lugar de concentrar esfuerzos en el tema de la inmigración, lo ha ido difuminando y desfigurando con otros temas de menor calado.

- El carácter nostálgico de algunos grupos: que hace chocar con los intereses de los grupos sociales en principio predispuestos hacia el tema de la inmigración, pero que no entienden ni comparten esos nostalgismos pasadistas. Por ejemplo: La Falange, se ha declarado antiinmigración, pero adolece de falta de credibilidad, el lastre de la “marca falangista” es demasiado grande como para que una población opuesta a la inmigración asuma el resto de la imagen y de las tesis falangistas.

- La degeneración mesiánica de otros grupos y de sus dirigentes, ambiciosos sin dotes de mando, sin capacidad ni prestigio para ejercer el liderazgo ni siquiera en una escalera de vecinos.

 

 

EL GRAN PROBLEMA: LA INMIGRACIÓN Y LA NOSTALGIA

 

 

Inmigración y nostalgia son temas antagónicos. Ya hemos explicado el por qué, pero lo volveremos a resumir:

 

 

- los grupos sociales interesados en la lucha contra la inmigración, son las clases medias modestas y las clases trabajadores.

- la penetración del franquismo en estos grupos sociales fue reducida; estos grupos apoyaron a la izquierda hasta que los ideales humanitaristas y toda la teoría del multiculturalismo, el mestizaje y los derechos de los inmigrantes, hicieron cesar ese apoyo.

 

 

Así pues, ante la posibilidad de apoyar un partido antiinmigración… pero nostálgico, todas estas clases populares se inhiben. No están dispuestas a cooperar con franquistas, falangistas y católicos ultramontanos.

 

 

A todo el problema de la ausencia completa de condiciones subjetivas, se une la imagen nostálgica común a todos estos grupos. En esas condiciones no existe posibilidad del más mínimo avance.

 

 

2006 NO ES 1983. LA EXPERIENCIA DE LE PEN NO ES TRANSPLANTABLE A ESPAÑA

 

 

Quienes incluso en la fundación de DN sostenían que era posible construir en España un partido similar al Front National, tenían razón en aquella época, pero no ahora. Hay que tener en cuenta los siguientes elementos:

 

 

- El FN emerge en 1983, hace exactamente 23 años. En aquel momento todavía no se había producido el colapso de los partidos comunistas. El modelo de partido era el de una formación que partiendo de cero, iba acumulando poco a poco simpatías, militantes y votos, creciendo en cada elección.

- Entre 1983 y 2006 se ha producido el fenómeno que podemos llamar “solidificación del sistema”. Los partidos convencionales raramente avanzan (o retroceden) más de 5% en cada elección. Desde hace una década no existen sorpresas. Ningún partido convencional ha registrado variaciones notables en ningún país europeo. Además se ha producido un creciente absentismo electoral que llega con frecuencia al 50% del electorado. La población cada vez se muestra más divorciada de la clase política y escindida de sus intereses. El sistema de partidos que antes era fluido ahora se ha ido solidificando progresivamente.

- Sin embargo, han aparecido “partidos flash”: no solamente en España (Agrupación Ruiz Mateos, GIL, Ciutadans) sino en Europa (en relación a la inmigración, la iniciativa Pym Fortune, el fenómeno Haider). Partidos monotemáticos y que alcanzan notoriedad con un brusco fogonazo de éxito, beneficiándose de la curiosidad y el apoyo de parte de los medios. Estos partidos, mediante el recurso a un solo tema, logran introducir una cuña en el sistema de partidos e insertarse bruscamente en él mismo.

- En 23 años la sociedad ha cambiado extraordinariamente como para creer que se reproducirá el fenómeno Le Pen. Ha irrumpido Internet, la globalización alcanza todo el planeta, la política y el político es una figura desacreditada, existe un intenso repliegue hacia lo individual, etc. Para colmo, el fenómeno Le Pen es solamente reproducible en la medida en que existe un liderazgo claro. Los elementos que acompañaban al mensaje lepeniano (esencialmente anticomunista y nacionalista), hoy tiene poco sentido, cuando el comunismo se desaparecido y la nación-Estado ya no tiene dimensión suficiente para afrontar el peligro globalizador.

 

 

¿ALGUNA CONCLUSION?

 

 

Varias y por éste orden:

 

 

1) La extrema-derecha española en todas sus fracciones y formulaciones está atravesando una crisis terminal de la que no se salva ninguna de sus componentes.

2) Esta crisis es más acusada en unos sectores que en otros, pero, en general, paradójicamente, la supervivencia de la extrema-derecha depende de su capacidad para transformarse en algo que no sea extrema-derecha.

3) La inmigración sigue siendo la idea-fuerza capaz de movilizar amplias masas populares, siempre y cuando este tema no quede contaminado por temas o evocaciones nostálgicas.

4) El fenómeno lepenista, tenido hasta ahora como modelo, ya no es válido para arrancar un movimiento antiinmigración en España. Es preciso pensar en términos de “movimiento flash” antes de que “partido político convencional”.

5) Las condiciones objetivas de la política española, favorecen la irrupción de movimientos de este tipo. Sin embargo las condiciones subjetivas son ampliamente desfavorables.

6) Así pues, de lo que se trata, es de ir resolviendo, una por una, las carencias subjetivas y preparar la estrategia de lanzamiento de un “partido flash” en el plazo más breve posible.

 

SE ACERCA EL 20-N: MOVILIZACIÓN GENERAL… DE LA NOSTALGIA, EL RECUERDO Y LA AÑORANZA

SE ACERCA EL 20-N: MOVILIZACIÓN GENERAL… DE LA NOSTALGIA, EL RECUERDO Y LA AÑORANZA

La nostalgia en política es una mala compañera y, sin duda, el camino más directo hacia el fracaso en la actividad política presente. Dime lo nostálgico que eres y yo te diré lo rápido que fracasarás. Sin embargo, haber nostálgicos, haylos. Cada vez menos, desde luego, pero siguen existiendo. Cada vez más aislados y desconectados de la realidad, pero algunos quedan. Así que quizás valga la pena -por última vez, eso sí- explicarles el por qué el ejercicio de la nostalgia es incompatible con la política.

 

 

Pregunta: ¿Por qué, en España, no existe ningún partido político antiinmigración?

Respuesta: Por que todos, mezclan la antiinmigración con la defensa del franquismo y de la falange, o bien solamente tienen en perspectiva aliarse con falangistas o franquistas.

Pregunta: ¿Y eso que tiene que ver?

Respuesta: Muy sencillo, por que los grupos sociales susceptibles de recoger el mensaje antiinmigración... no les importa un carajo ni el franquismo ni la falange.

 

¿QUIENES SON LOS NOSTÁLGICOS? UN PERFIL

No es mala gente. Simplemente es gente que mira para atrás. Busca en el ayer, las respuestas y soluciones para aplicar en el presente. Y además practican un culto idolátrico hacia el pasado. Pueden ser extremadamente jóvenes o extremadamente mayores. Entre ellos hay pocos con edades intermedias. Se concentran especialmente en Madrid, unos pocos en Valencia y muy pocos en Barcelona. En el resto de provincias, apenas existen o están reducidos a unas pocas –poquísimas- decenas.

La mayor parte de nostálgicos son franquistas. Eso no es raro, si tenemos en cuenta que un gobierno que duró 40 años, dejó buenos recuerdos en algunos. De esos, la mayoría ya han muerto, pero siempre quedan algunos que, por edad, tienen tendencia a aquello de que “cualquier tiempo pasado fue mejor”. No se les puede reprochar. A según que edades cuesta entender la realidad. Más difícil de justificar la nostalgia entre los jóvenes. Algunos de ellos –pienso en infonacional, sin ir más lejos- son jóvenes de edad, pero, en realidad, son más antiguos que el rodapié de las cuevas de Altamira.

Es significativo que no exista ningún partido franquista. El franquismo fue algo tan polimórfico y variopinto que resultaría difícil que hubiera podido cristalizar un partido que defendiera sus ideales: el franquismo fue falangismo, fue nacional-catolicismo, fue opusdeismo, fue desarrollismo… no hubo una forma de franquismo, sino muchas y diversas, en ocasiones, incluso, contrapuestas.

Existen otro tipo de nostálgicos que se refieren a una de las corrientes ideológicas que alimentaron al franquismo en su primera etapa, los falangistas. Antes de la guerra los falangistas eran pocos y sin gran influencia en la sociedad. Falange solamente experimentó un crecimiento endiablado a partir del 18 de julio. Así que, necesariamente, hay que suponer –y la lógica no juega a favor de los falangistas de izquierda- que esto se debió a la bonanza de la época… generada por el alzamiento franquista.

Si bien los franquistas se extinguieron como corriente política cuando Blas Piñar disolvió Fuerza Nueva, los falangistas han persistido en seguir configurándose como partido político, más por cabezonería que por la posibilidad de avanzar unos centímetros. De hecho, sería difícil encontrar otro partido que desde la transición, experimentara un retroceso sostenido, sin alterarse lo más mínimo y sin que ni sus cuados ni dirigentes experimentaran la necesidad de renovar algo. Al parecer es el fatum de la Falange.

¿CUAL ES LA TEMPORADA DE LOS NOSTALGICOS?

Los nostálgicos son raras avis, la mayor parte del año permanecen en vida latente, como hibernando, pero cuando empieza el mes de noviembre parece como si recobraran los bríos evidenciados el año anterior. Su temporada es el otoño-invierno. Por una suerte de fatalidad –y con alguna ayudita por parte del marqués de Villaverde- Franco fue a morir el mismo día en que 38 años antes había sido fusilado el fundador de la Falange. Todos los grupos nostálgicos, aprovechan en ese momento para salir a la calle y conmemorar ese doble evento.

La inercia alcanzada cada 20-N sigue hasta el final del invierno. Pero, a decir, verdad, antes de la semana santa, las constantes vitales ya han vuelto a descender a mínimos, incluso hasta el punto de plantearse si verdaderamente en esos cuerpos sigue existiendo vida. El 18 de julio se experimenta un leve revival seguido por un nuevo e inmediato estado de latencia que durará hasta… noviembre.

Hubo un tiempo en el que los falangistas conmemoraban el día de la fundación de la falange, el de la muerte de Matías Montero, el de la unificación de la falange. Hoy, la mayoría de estas fechas han sido olvidadas por el falangismo.

Así pues, este mes estamos en pleno tiempo de nostalgias.

¿QUE SE LE PUEDE DECIR A UN NOSTALGICO?

Lo antiguo no es nostálgico. Parece un contrasentido, pero tiene su lógica. Mirar una pintura de Altamira es contemplar nuestros orígenes. Habitualmente no se tiene nostalgia del pasado, sino del anteayer. Estudiar, admirar o intentar investigar el pasado, es algo normal que no tiene nada con la nostalgia sino con la “pasión”. El arqueólogo alemán Schliemann descubrió finalmente la ciudad de Troya que desde sus lecturas infantiles de la Odisea había cultivado la pasión hacia la ciudad de los Átridas.

La nostalgia es otra cosa de mucho menor calado. Es una adhesión emotiva y sentimental hacia el pasado inmediato. Lo que hemos llamado el “anteayer”. Los nostálgicos que experimentan una necesidad de justificar sus actitudes –pocos en realidad- aluden a la “fidelidad hacia el pasado” en el caso de los franquistas y en por lo que se refiere a los falangitas, la mayoría opina que las soluciones políticas al presente se encuentran en las obras completas de José Antonio.

Y este es el problema. Que estamos instalados en plena irracionalidad y en plena emotividad. Lo cual no es, en principio, reprobable. Somos animales racionales, pero los instintos tienen un peso determinante en la ecuación humana. Alguien, racionalmente, puede “saber” que ni el franquismo, ni la falange, volverán nunca más a ser una corriente con peso en la sociedad española… pero eso no les impide, sentimental y emotivamente, sentirse próximos al franquismo. Pero éste no es ya el terreno de la política, sino del recuerdo. La política es presente. El recuerdo es pasado. No hay espacio para el recuerdo en la política. La política es el día a día.

La nostalgia olvida siempre que:

- la historia se ha acelerado, cada vez aparecen situaciones nuevas y problemas sin precedentes a los que es preciso dar respuestas que no pueden estar lastradas por las fórmulas del anteayer.

- la nostalgia conduce siempre a algún tipo de dogmatismo o de exaltación irracional: “Franco resucita, España te necesita”, o este otro de “Ayer, hoy y siempre: nacional-sindicalismo”.

- la nostalgia empantana en eternas discusiones sobre el pasado que impiden abordar los problemas reales del presente.

- la nostalgia a fuerza de refugiarse en el anteayer, impide comprender el presente y llegar a encontrar soluciones válidas a problemas de hoy.

- la nostalgia cuando se expresa en el terreno político, lleva siempre a la esterilidad. Ninguna solución política del ayer, ha revivido en el presente, nunca.

- la nostalgia es el camino más directo para fracasar. Contra más nostálgico es un movimiento más posibilidades tiene de ser irrelevante.

¿QUE OCURRIRÁ ESTE 20-N?

Relevante no ocurrirá nada. Una prolongación de lo que ha ocurrido en los últimos 15 años. Unos pocos miles –acaso cientos- de personas, participarán en los actos, se saludarán porque hace un año que no se ven y volverán a sus casas para volver dentro de un año a seguir los mismos rituales que éste.

Como se sabe, el gobierno ZP crea el señuelo de la “memoria histórica” para evitar que, a fuerza de mirar al pasado, se evite valorar su nefasta gestión del presente. Este año, los actos nostálgicos en el Valle de los Caídos pueden tener algunas consecuencias pues el gobierno ha declarado –hace algunos meses- que la nueva legislación sobre el tema impediría cantar el Cara al Sol. Así pues, subsiste una sombra de duda sobre lo que ocurrirá allí. Es evidente que los distintos grupos nostálgicos carecen de fuerza suficiente para echar un pulso al gobierno. Por nuestra parte, solamente nos queda recomendar prudencia a los nostálgicos que quieran honrar a los caídos. Y realizar un último recordatorio: la nostalgia está reñida con la política. Sé nostálgico y ejerce como tal, pero sé consciente de que eso no es hacer política, es ejercer el noble arte del recuerdo. La política es otra cosa muy diferente. Política es dar soluciones nuevas a problemas de hoy. Es vivir el presente y demostrar la intención de rectificar el futuro.

¿Un último comentario? Si te lo exigen tus vísceras, ejerce el recuerdo, la nostalgia y la añoranza desde fundaciones y círculos culturales, no desde partidos políticos o presuntos tales.

 

RESPUESTA A RAMÓN BAU: EL PROBLEMA DE LOS OBJETIVOS

RESPUESTA A RAMÓN BAU: EL PROBLEMA DE LOS OBJETIVOS

Nos han remitido un post enviado por nuestro amigo Remón Bau al foro Disidencias, sobre el que nos gustaría realizar algunas precisiones que consideramos fundamentales, dentro de la iniciativa de clarifiación asumida por El Caracol. Creemos que las reflexiones que nos ha suscitado la lectura del post de Ramón Bau, pueden servir como excusa para plantear algunas ideas en positivo. Así que allá vamos con el mismo énfasis constructivo que ponemos en las polémicas con nuestros amigos. Estamos dispuestos a ampliar esta polémica todo lo que sea necesario.

 

EL TEXTO DE LA INTERVENCIÓN DE BAU.

Reproducimos el post de Bau en Disidencias para que el lector tenga claro de lo que estamos hablando:

“El objetivo de un Partido NS y NR no es 'llegar al poder', sino cambiar al Hombre, implantar una Concepción del mundo distinta, por eso no tiene sentido 'llegar al poder' si no se hace bajo un programa ideológico y una capacidad de cambiar la sociedad.

Los partidos del sistema solo pretenden llegar al poder porque la sociedad YA tiene su sentido del mundo, sólo necesitan el poder para 'su' partido, pero esa no es nuestra meta.

Por eso en la fase actual de la sociedad no hay lugar aun para un 'partido NS' (ni creo que NR) como tal en el sentido de 'llegar al poder', sino como 'camino' para aporvechar en un momento dado posibilidades de difusión y de formación, de mentalizar a ciertos ambientes, en fin de seguir un proceso mucho mas largo y no la mera búsqueda de cargos, poderes o lugares sin poder cambiar la sociedad y su mentalidad.... si hoy me regalaran el poder, Jefe de Gobierno, sólo el cargo, el poder sin mas, lo devolvería. No tenemos gente para hacer nada serio por ahora. Antes de 'tener poder' hay que ser capaz de manejar ese poder con gente y ambiente social adecuado.

Por eso la lucha de 'Partido' es distinta para mí en nuestro medio que lo 'normal' en el sistema”.

Hasta aquí el texto de Bau, vamos a intentar realizar algunas apostillas.

EL PROBLEMA DE LOS OBJETIVOS

Se nos ocurre una primera observación a la frase con la que Ramón abre su intervención: “El objetivo de un Partido NS y NR no es 'llegar al poder…,”.

A esto cabe decir:

- Un “partido político” por definición tiene como único objetivo, la lucha política.

- La esencia de la lucha política es la conquista del poder o de fracciones del mismo.

- Un “partido político” que renuncie a la conquista del poder no puede ser partido, sino que se adapta mejor a la estructura de un círculo cultural, una fundación, un laboratorio de ideas.

Es importante ser precisos en este tema: a lo mejor, se tienen opiniones políticas, pero no se está dispuesto a ejercer acción política. En este caso no cabe hablar de “partido político NS o NR”, sino de cualquier otra cosa. El problema sobreviene cuando no se tiene clara la distinción entre “partido” (para hacer política) y “no partido (para hacer cualquier otra cosa, salvo política). No tengo la menor duda de que si el destino de un partido no es llegar al poder… eso no es un partido. Berenjena, quizás, hornillo de camping gas, posiblemente, pero no partido.

Ramón añade luego: [el fin de un partido NR o NS] es “cambiar al Hombre, implantar una Concepción del mundo distinta, por eso no tiene sentido 'llegar al poder' si no se hace bajo un programa ideológico y una capacidad de cambiar la sociedad”.

También aquí hay que ser preciso. Por el momento, los únicos que tienen posibilidades de “cambiar al Hombre” son los ingenieros genéticos en sus proyectos de mutar o clonar ADN. Hay algo inmutable en la naturaleza humana: el hecho de la muerte, esa muestra de conservadurismo humano que se resiste al cambio. Lo que puede cambiar es el estilo, es la visión del mundo y son los valores, es decir, los factores culturales que pueden mutar en un sentido o en otro. Y en este sentido:

- Es positivo todo lo que nos acerca a nuestra autenticidad originaria, propia de nuestro pueblo y de nuestra etnia.

- Es negativo todo lo que nos aleja de esa autenticidad y nos hace asumir valores propios de otros climas y de otros grupos étnicos.

Una sardana es una sardana, danza identitaria, como una jota es una jota, y marcarse una samba es hacer gala de un infumable sentido musical, dignísimo para un carioca, pero que indica el pésimo gusto de un europeo atraído por ella. Está claro dónde está “lo nuestro” y que marcha hay que emprender: hacia la recuperación y afirmación de nuestro patrimonio indo-europeo. Ahora bien…

Los cambios en la percepción cultural de un pueblo solamente pueden darse en negativo a través de un proceso de degeneración cultural –el mestizaje, tan de moda hoy- y suelen ser rápidos: descender rodando por una montaña es mucho más simple que ascender por ella. No en vano el sky es un deporte de moda y el alpinismo una práctica extremadamente minoritaria. Desde Evola existe una metafísica de los deportes de invierno…

Ahora bien, los cambios de percepción cultural en positivo, solamente pueden darse en minorías muy exiguas y no existe siquiera garantía de que sean cambios duraderos, tan solo expresan realidades puntuales en la vida de cada individuo. He visto “camaradas” que han pasado de CEDADE, al FNJ, de ahí a la masonería, de la masonería a CiU, de CiU a PSC y, seguramente, su evolución seguirá por siempre jamás. No es el único, los hay que se mueven más que la fecha de nacimiento de Ana Obregón.

Por eso, cuando Ramón escribe: “por eso no tiene sentido 'llegar al poder' si no se hace bajo un programa ideológico y una capacidad de cambiar la sociedad”, comete un error. El planteamiento correcto es justo el contrario:

- Los grandes cambios, las grandes mutaciones sociales, culturales y de visión del mundo, solamente pueden realizarse, desde el poder.

- La conquista del poder no es un fin en sí mismo, sino el medio para alcanzar un fin… y ese fin es la transformación de las relaciones de poder, de las estructuras de poder y de las concepciones de los pueblos.

- La conquista del poder es la garantía de la revolución y no al revés, puesto que sin poder no hay revolución, es decir, no hay posibilidades reales de cambio en ningún terreno.

Todo esto nos lleva nuevamente a considerar que el destino de un partido político es la lucha política cuyo fin es la conquista del poder. ¿Conquista del poder? Si, la conquista del poder, pero no como un fin en sí mismo, sino como un medio para alcanzar un fin: y ese fin es la transformación de la sociedad. Se da por supuesto que la transformación de la sociedad, implica, así mismo, el cambio en la escala de valores de la que se alimenta esa sociedad.

Antes de seguir es preciso fijar una idea. En las actuales circunstancias –y durante todo el tiempo que persistan- no existen más formas de aproximarse al poder, o alcanzar a controlar algunas parcelas del mismo, que descender al ruedo de las competiciones electorales.

Y esto implica conocer y aceptar las reglas del juego. Por que para participar en una competición hay que seguir las reglas. El desconocimiento de estas reglas, implica fracasar, inevitablemente. Si se aceptan, en cambio, el fracaso no es el destino necesariamente inevitable…

Se nos ocurren algunas de estas reglas del juego:

- La primera regla a tener en cuenta es que en una competición electoral el producto a vender es un “programa”, no una ideología.

- La ideología es algo demasiado complejo para creer que las masas pueden asumir algo por el estilo. El programa, en cambio, debe responder a las necesidades de las masas y ser asumible por ellas.

- La segunda regla del juego es elegir un “target” (objetivo) sociológico que pueda entender, compartir y asumir el mensaje como propio.

- La tercera regla que la imagen sea asumible por las masas y no implique lastres innecesarios.

- La cuarta conocer las modernas técnicas de propaganda de masas.

- Finalmente, que quienes asumen la lucha política tengan claro cuáles son sus objetivos, su programa y su estrategia y tengan una alta moralidad que excluya la posibilidad del choriceo vil tan habitual entre la clase política.

EVITAR LA MARGINALIDAD, EVITAR EL ESPIRITU DEL OUTSIDER

Ramon afirma acto seguido: “Los partidos del sistema solo pretenden llegar al poder porque la sociedad YA tiene su sentido del mundo, sólo necesitan el poder para 'su' partido, pero esa no es nuestra meta.

Los partidos del sistema, en realidad, son más inmorales que hacerle una inspección fiscal a los Reyes Magos, especialmente a Baltasar que, al parecer, maneja mucho dinero negro. El error de Ramón consiste en pensar que la sociedad política refleja la realidad de la sociedad en general. El Caso Marbella con la ira popular desatada con la Operación Malaya, el 50% de absentismo en Catalunya más su cuota del 3% de nulos y abstenciones, más los distintos movimientos antipartido que han irrumpido en las últimas elecciones, son significativos de que existe una rotura cada vez más pronunciada en la clase política y la sociedad. Y es importante advertirlo porque es sobre esa sociedad sobre la que debemos operar.

La sociedad de Weimar no estaba mucho mejor que la actuar: los putiferios, el mariconeo galopante, las fortunas hechas al calor de la especulación, la pobreza, el agiotismo, la desesperación nacional, incluida la centrifugación que estimularon los aliados en los primeros tiempos de la posguerra, el bolchevismo, las frustraciones de entonces implicaban una verdadera crisis. ZP al lado del canciller Cuno, tan estigmatizado por Hitler, o Llamazares junto a Thälman y sus milicias rojas, parecen pura chirigota; Rathenau podía dar lecciones a Rajoy. La Alemania de Weimar estaba más rota que la camiseta del “increíble Hulk”. Y salió adelante. Hitler supo apoyarse en determinados grupos sociales y vender un programa creíble de reconstrucción nacional.

La cosa es mucho más compleja, por supuesto, y entran muchos más factores. No hay nada nuevo bajo el sol. Otros han pasado por los mismos tiempos de crisis que nosotros vivimos hoy. Quizás la diferencia estribaba “solamente” en que hoy existen menos “fuerzas vivas” con formación y capacidad suficiente para remontar la crisis. Pero también aquí existen oscilaciones que impiden ser completamente pesimistas. Cada vez existe más respuesta social contra las toxicomanías, contra la corrupción, contra el terrorismo, contra la partitocracia, contra la especulación, contra la inmigración masiva, contra el cambio climático, contra el medio ambiente, … que nosotros sepamos o no aprovecharlo, es otra historia, pero que esta respuesta está ahí, me parece evidente.

El considerarse como algo radicalmente diferente a todas las fuerzas políticas, el “nosotros solos contra el universo”, el no hay nadie más que nosotros que pensemos así, el considerar que somos algo radicalmente diferente a todo y que nuestros ideales son, algo así como propios de extraterrestres, me parece un grave error de percepción que tiende a una progresiva marginalización de nuestro ambiente y de nuestras ideas.

En el ritual de admisión del Grado de Aprendiz del Rito Escocés Antiguo y Aceptado de la masonería, le preguntan al candidato que permanece con los ojos vendados si cuando le quiten la venda, estará dispuesto a perdonar a algún eventual enemigo que pueda aparecer entre los presentes. Cuando le quitan la venda, el oficial de Logia le dice: “Tu enemigo está detrás de ti”. Cuando se vuelve, ve su imagen reflejada en un espejo que sostienen dos Maestros Masones… perífrasis simbólica que nos lleva a reconocer que nosotros somos el peor enemigo de nosotros mismos. No es que seamos marginales, no es que estemos hablando en chino, es que nos sentimos outsiders, incapaces de insertarnos en cualquier juego político. La moral del perdedor, nunca ha sido la mejor moral antes de entrar en combate.

¿IDEOLOGIA? ¿PERO NO HABÍAN MUERTO LAS IDEOLOGÍAS?

Ramón tiene tendencia a aludir a la “ideología” NS o NR. Haría falta definir esta última, dando por sentado que existe y que oscila entre Chávez, el Zapatismo, el Ché, el Vietcong, los palestinos y demás lindezas y todo lo contrario. Personalmente, he terminado por considerar a “lo NR” como algo, como mínimo, tan raro como unas bragas con tirantes. En cuanto a la ideología NS, cabría decir que es el producto de otro mundo completamente dierente al nuestro, inspirado por:

- el romanticismo alemán y las corrientes völkisch

- el mito del retorno a la naturaleza

- la generación del frente y de los freikorps, eternos adolescentes e inadaptados a la vida en tiempos de paz

- el producto de la mentalidad vindicativa surgida de la “puñalada por la espalda”

- el rechazo a Weimar y a su sistema inestable, acomplejado y empobrecedor

- el antisemitismo inherente a la sociedad germana de la época

- la frustración nacional por la guerra perdida

- el militarismo prusiano

- la efervescencia activista de la época común a derechas e izquierdas

- la existencia de una generación en la que no faltaban las personalidades geniales

- la época del cesarismo

De todo esto no queda absolutamente nada o muy poco, en consecuencia, aparte de la fidelidad que podamos tener a los ideales que defendimos en los mejores años de nuestra vida, es rigurosamente necesario reconocer que hay vías cerradas, no solo para la lucha política, sino también para la lucha cultural y para cualquier otra forma de lucha que se pretenda hacer con la etiqueta NS. Ninguna doctrina militar aconseja emprender batallas perdidas por anticipado. Como el chiste aquel de “me gusta jugar y perder” ¿y cuando ganas? “debe ser la hostia…”.

Diferente es que, a partir de lo NS –mucho más concreto y coherente que lo NR- puedan establecerse grupos homogéneos de trabajo y, sobre todo, laboratorios de ideas. De hecho, es sorprendente constatar como los medios falangistas han generado pocas ideas a partir del fusilamiento de José Antonio, mientras que los medios NS reconvertidos han mostrado una exuberancia creativa, en ocasiones de altos vuelos. Así pues, lo NS es una base referencial lo suficientemente amplia para desarrollos ulteriores, a condición de qué:

- se reconozca que la práctica política NS es inaplicable en el siglo XXI y que la aplicación estricta de esta doctrina conduce al aislamiento político.

- se evite la reclusión dentro de las polémicas de reivindicación de la memoria histórica y se deje esta actividad para profesionales de la historia.

- todo esto pueda contrapesarse con un esfuerzo creativo e imaginativo del que ya han dado cuenta distintos medios NS en toda Europa en los últimos cincuenta años.

Pero, además, existe un problema añadido.

Las ideologías nacen a mediados del siglo XIX y mueren en el comienzo del siglo XX.

¿Qué es una ideología? Un esquema interpretativo de la realidad. ¿Qué problema hay? Que la realidad siempre discurre a mucha más velocidad de lo que las ideologías son capaces de interpretarla. Una ideología es un esquema rígido –y, por tanto, antihistórico- que queda pronto superado por el decurso de la historia. A partir de ese momento, las ideologías atraviesan un momento en el que, primero, hacen encajar la realidad con el esquema ideológico, a martillazos. En segundo momento, la ideología ya no puede retrasar su caída y, un buen día, sin saber por que entonces y no hacía veinte años, se cae como una cáscara muerta, sin vida. Eso mismo le ocurrió al marxismo un buen día a principios de los 80: bruscamente, los intelectuales dejaron de creer en el marxismo. La noticia, me cogió follando en un pajar, a pesar de que había estado predicando que el marxismo era una ideología más demodé que Naranjito en Dolce&Gabanna.

Allí donde desparecen las ideologías, surgen las concepciones del mundo y se descubre la vida misma.

- Las ideologías son sistemas cerrados que pierden coherencia en el momento en que se altera alguno de sus parámetros.

- Las concepciones del mundo, en cambio, son sistemas abiertos, adaptables a una realidad cada vez más cambiante, en la que sólo el núcleo de referencia es inamovible.

El núcleo de referencia de lo NS es identitario y etnicista, presupone un estilo de vida arraigado en un aspecto de la tradición indo-europea, la nórdico germánica, con su ética del honor, su vocación heroica, la vida como búsqueda, la austeridad como principio y la necesidad de enlazar con la propia autenticidad (el “ser uno mismo”). Todo lo demás es accesorio y superfluo derivando en buena parte de los anteriores principios. El concepto de Feder de lucha contra la servidumbre del interés, las políticas sociales, son derivaciones directas de la visión del mundo NS, pero no lo esencial en el siglo XXI y, en cualquier caso, no esencial hoy… en tanto que inaplicable.

ALGUNAS CONCLUSIONES A TENER EN CUENTA

La esencia de la lucha política consiste en entender el mundo primero para operar su cambio después. El razonamiento lógico correctos es:

Premisa mayor: “El mundo moderno precisa soluciones nuevas a problemas de hoy”

Premisa menor: “Yo dispongo de algunas soluciones y de imaginación”

Conclusión: “Luego yo puedo operar para alterar el sentido de la modernidad”

Tal es el planteamiento “político” correcto. Ahora bien si se parte de un punto de vista inverso, hay poco que hacer:

Premisa mayor: “yo pienso como NS”

Premisa menor: “el mundo moderno está muy alejado de lo NS”

Conclusión: “mi pensamiento no puede operar en la modernidad”

El segundo es un razonamiento fatalista, propio del que se siente vencido, mientras que el primero responde a las cualidades que siempre han acompañado a nuestros linajes indo-europeos.

Creo que la vía política no está completamente cerrada. Está cerrado para los que intentan aplicar los mismos esquemas históricos de hace casi 100 años, sin variaciones, cuando todas las condiciones sociales, culturales, económicas y políticas, son completamente diferentes.

Ramón Bau concluía su post con esta frase “Por eso la lucha de 'Partido' es distinta para mí en nuestro medio que lo 'normal' en el sistema”. No comparto este punto de vista.

No tiene sentido obstinarse en discutir sobre si se está “fuera” o “dentro del sistema”… porque todos, incluso los marginales (todo margen está en la periferia de un sistema) forman parte del sistema. Alguien puede discutir la esencia del capitalismo, rechazarla y condenarla… para acto seguido participar en unas elecciones convocadas por “el sistema”. Debemos desembarazarnos de esta catalogación: no hay “dentro”, ni “fuera del sistema”, hay eficacia o ineficacia, hay avances o retrocesos, hay políticas correctas y políticas inadecuadas, hay capacidad de enlazar con los intereses de la población o incapacidad para asumirlos e interpretarlos: desde el momento en que nos levantamos y nos lavamos los dientes con un dentífrico “del sistema”, compramos un diario “del sistema” y nos informamos, practicamos alguna forma de ocio “del sistema”, y follamos con un preservativo comercializado por el “sistema”, coño, eso implica que somos “del sistema” y, si para colmo tenemos un trabajo “normal”, cotizamos a la seguridad social y el producto de nuestro trabajo lo colocamos en el “mercado”, obteniendo un rendimiento que destinamos a comprar productos de consumo, para colmo utilizamos automóvil, consumimos gasoil o incluso biodiesel del surtidor de al lado, tenemos un móvil y conexión a Internet… ¿me quieres decir que significa, ante todo esto, el declararse “fuera del sistema”? Pura irrealidad: una cosa es la voluntad de “estar fuera” y otra la realidad de que no hay oxígeno mas allá de los altos muros del sistema. Todos estamos en “el sistema” por mucho que queramos lo contrario, salvo los que están más perdidos que el Arca de Indiana Jones…

 

MAXIMALISMO ANTIIDENTITARIO, MINIMALISMO EN RELACIÓN AL TERCER MUNDO

MAXIMALISMO ANTIIDENTITARIO, MINIMALISMO EN RELACIÓN AL TERCER MUNDO

Los han recomendado él artículo de A. Gonzalez titulado “No permitir que la bandera identitaria caiga en manos etnicistas”, aparecido hace unos meses en el blog “Orientaciones”. La idea del artículo es que existe una diferencia entre lo identitario y lo etnicista, es más que “lo verdaderamente identitario” debe ser antietnicista, porque el etnicismo es “occidentalismo”. Así pues, el gran reproche, a la postre, sería que los “identitarios etnicistas” serían proyankis, una posición que el autor percibe como demasiado tosca y prefiere llamar “occidentalista”. Al término de la respuesta hemos incluido el artículo A. González.

¿ANTIYANKIS? SI, PERO SIN PASARSE…

Está bien eso de ser antiamericano… solo que, de tanto en tanto, la cuerda del antiamericanismo está demasiado tensa y se vive en plena paranoia antiamericana: cualquier cosa que no sea un explícito “yankis no, ayer, hoy y siempre” y aquel otro de “allí donde exista un antiyanki, allí habrá un aliado”, y finalmente “todo antiyanki tibio es pro-yanki”, son opiniones subyacentes en el artículo y que no compartimos. Sería difícil encontrar un esquematismo tan simple y superficial.

La obsesión antiamericana parece razonable en Iberoamérica. Pero está hoy fuera de lugar en Europa. Baste simplemente reconocer que los intereses de Europa y de los EEUU son distintos. Baste reconocer que la política de los neo-con y de Bush no es la misma que la de Europa, ni siquiera la de la Unión Europea. Los tiempos de la guerra de Vietnam ya han pasado. El “antiimperialismo” del sesentayocho, es hoy un arcaísmo demodé que incita al bostezo. La guerra de Irak ha sido la última aventura exterior de los EEUU, el imperio ha entrado en decadencia justo en el momento más álgido de su poder. Ahora solo les queda reconocer el fracaso y atravesar la próxima ola de aislacionismo. Lo que ocurrirá, sin duda, a partir del 2008.

Los movimientos iberoamericanos antiyankis son de muy distinto calado, pero, en cualquier caso, responden a lógicas muy diferentes de las que se da en Europa, sin olvidar el carácter demagógico de algunas de esas formas de populismo andino y caribeño, que no intentan otra cosa más que apoyarse en un grupo social mayoritario que les asegure, en unas elecciones democráticas, su ascenso inevitable al poder. Lula en Brasil se apoya fundamentalmente en mestizos y negros, Morales, Humala y el propio Chávez, en los indígenas. A diferencia, eso sí, de Castro, un clásico del stalinismo, amparado por un aparato estatal totalitario y policial, además de en el permanente lavado de cerebro de las masas. Esto sin contar con fenómenos grotescos como el Zapatismo mexicano con un “subcomandante”, con la pipa eternamente encajada entre los labios y un pasamontañas. Cada cual es dueño de identificarse con quien se asemeje más a ellos. Por nuestra parte, no vamos a ser los que defendamos a todos estos exotismos iberoamericanos, por muy antiyankis que sean. Lo antiyanki no justifica la zafiedad.

No estamos en la Guerra Fría, cuando “occidente” simbolizaba la alianza atlántica y el eje euroamericano. No estamos ni siquiera en el período unipolar iniciado con la caída del Muro de Berlín. Ni siquiera estamos en el día después al 11-S. Estamos a finales de 2006, cuando la criminal e irresponsable aventura americana en Irak se está saldando con el más estrepitoso de los fracasos. Con el país más endeudado del mundo, con un problema étnico interior irresoluble, con los ideales de grandeza imperial caídos… ¿verdaderamente hay que seguir manteniendo la tensión “antiyanki” propia de los años 60, en beneficio de exotismo de exotismos tercermundistas de muy escasa solvencia y menor calidad. Por otra parte ¿quién es pro-yanki? ¿los identitarios europeos o el mandatario venezolano que ha cuadruplicado desde que subió al poder las remesas petroleras hacia los EEUU?

Por otra parte, en lo que se refiere a Irak. Los EEUU han sumido al país en un doble conflicto: civil entre sunitas, chiítas y baasistas, desarrollado en el contexto de una resistencia contra el invasor. La retirada americana –cuando se produzca- hará cesar la segunda parte del conflicto, pero no la primera. El hecho de que algunas fracciones del islamismo sean “antiyankis” no implican que sean necesariamente aliadas de Europa. Ni que Europa deba hacer causa común con ellos para acentuar la crisis del imperialismo americano… que, solo y sin ayuda de nadie, ya está en crisis.

No hay que pasarse en este tema del antiamericanismo, más allá de lo que exige la lógica de este momento preciso de la historia. Estamos a finales de 2006. En 2008 no quedará ningún americano en Irak y EEUU estará iniciando una nueva fase aislacionista con ampliando el “decoupling” en relación a Europa. Mucho más peligroso es el estilo de vida americano… pero para atacarlo desde posiciones fuertes, recomiendo la lectura de los textos de Evola sobre este tema: son valores, no países, los que es preciso denunciar.

¿IDENTITARIOS? SI, PERO SIN PASARSE…

A. González va a piñón fijo. Tiene una tendencia exasperante al unilateralismo: yo defino la posición de los otros, “intuyo” lo que otros defienden, leo entre líneas y, finalmente, les ataco en función, no de lo que son, ni de lo que ellos dicen que son, sino de la idea preconcebida que me hago de ellos… Puestas así las cosas, el debate es casi tan imposible como inútil e innecesario. De todas formas, vamos nosotros también a jugar a este juego de las intuiciones.

El autor confunde los movimientos nacionalistas periféricos e independentistas –una forma unidimensional y reduccionista de entender el hecho identitario- con lo que sabe perfectamente que es el sentir de los identitarios etnicistas.

Al referirse a los primeros dice que “no engañan a nadie”… algo cuestionable, habida cuente de que los partidos nacionalistas son mayoritarios en Catalunya y el País Vasco. Así que han engañado, como mínimo a sus millones de votantes. En cualquier caso, el autor lo que desea no es rescatar lo identitario de las manos de los nacionalistas periféricos, sino de los etnicistas, de los que dice que “éstos si que están engañando a todos en dos elementos fundamentales: en su posición ante el sistema y en su oposición al uniformismo y al arrasamiento de las identidades”. A partir de aquí, traslada planteamientos propios de los nacionalismos periféricos a lo que considera identitarios etnicistas. Así que somos un mentirosos irreprimibles… bien.

En realidad, los que A. González considera identitarios etnicistas, mantenemos tres niveles de referencia identitaria: una es la identidad europea, otra la identidad nacional y otra la identidad local o de nacimiento. Este sistema de identidades es suficientemente amplio y elástico como para saber quien somos y tener suficientemente definido las propias “raíces”.

La crítica que podemos realizar a los regionalistas es que se “pasan” en la valoración de lo que representa el haber nacido en un terruño concreto y lo convierten en ariete contra los Estados Nacionales, mientras que “Europa” queda para ellos demasiado lejos como para que les interese algo de lo que podría aportarles una “identidad europea”. Detrás de todo esto, lo que subyace no es un conflicto “identitario”, sino de “nacionalismos”: el jacobinismo es reproducible a cualquier escala y el papel nivelador, reduccionista y uniformizador de las monarquías absolutas, fue sustituido por el jacobinismo propio de la revolución francesa que, con Napoleón se extendió a toda Europa, y, finalmente, instalados ya en el modelo jacobino, se reprodujo a escala regional, cuando las burguesías locales alcanzaron la masa crítica suficiente.

Cuando se hace referencia a “la identidad”, es evidente que cualquier identidad ha surgido de una suma de referencias distintas. Una identidad “pura” no existe. La identidad catalana ha sido formada tanto por la sardana y los castellers, como por los indianos que marcharon a la América Hispana, como con la cultura clásica europea de la que el catalán es una lengua romance. Por eso, es importante distinguir los tres niveles de identidad que son susceptibles de entenderse y vivirse en proporciones diversas. Lo importante es que se tenga la percepción de la identidad como de algo relativamente amplio y relativamente coherente… suficientemente coherente para poder identificar lo propio de lo extraño. Daremos algún ejemplo.

Lo propio de Europa es el cristianismo, el mundo greco-latino, el sustrato étnico indo-europeo… claro que hay otros elementos, de mucha menor importancia y, por tanto, irrelevantes. El Islam, en cambio, es ajeno a la mentalidad de Europa, aunque existan islamistas en Europa. La lengua árabe es ajena a Europa. El Corán es la ideología del desierto llevada al límite. Es más, el Islam es el culpable del atraso que experimentan los países árabes en todos los terrenos. Europa siempre ha mirado a la estrella polar, no a La Meca. Se lo recordamos al autor por si tenía alguna duda.

¿ETNICISTAS? SI, CLARO…

La profesión de fe que hacemos para abordar este parágrafo es necesaria: “estoy orgulloso de ser Europeo, estoy orgulloso de hablar una lengua derivada del latín, estoy orgulloso de tener el patrimonio antropológico, étnico y cultural que me ha correspondido”… Probablemente si hubiera nacido andino, estaría muy orgulloso de criar llamas y si hubiera nacido en el Caribe, seguramente el candomblé, el ron de la Martinica y la salsa serían lo mío: pero he nacido en Europa y doy gracias a los dioses que existen y a los que no existen, de haberme hecho europeo y de poder sentir cualquier forma de entender las identidades nacionales o locales, como propias o, al menos, como no contradictorias. La llegada del hombre a la Luna, la filosofía platónica, la síntesis tomista, el Renacimiento y las cruzadas, la Reconquista y la defensa de Bizancio y de Viena frente a los turcos, la desintegración del átono, el Hubble, el Airbus… todo esto y miles de episodios como estos, me hacen sentir orgulloso de pertenecer a la comunidad étnica que pertenezco. No sé si sentado bajo un cocotero, esperando que caiga algo, me haría sentir igualmente orgulloso, o si tuviera que adorar a un dios con el culo a 180º de La Meca, me reportaría alguna experiencia mística particular. Cada cual es lo que es y ni entre los seres humanos, ni entre las culturas existe igualdad. Si no amas ni aprecias lo propio, lo tuyo, lo que se te ha dado por herencia, no lo van a apreciar los otros.

La realidad es que “lo semejante se reconoce en lo semejante”. Dime con quien te reconoces y te diré quien eres: si te reconoces con movimientos tercermundistas, con la última originalidad surgida en el culo del mundo… no hace falta definir más las pautas del debate. Estás en otro “rollo”, colega. No vale la pena seguir discutiendo.

Por eso, cuando el A.González afirma: “hay que preguntarse, en primer lugar, el porqué y para qué sirve todo su discurso de defensa de las identidades. Y en segundo lugar, qué toman por identidad defendible”. Ya hemos contestado a lo segundo: existen tres referencias identitarias y no vale la pena extendernos aquí más. En cuanto a lo primero, lo grave no es responder, sino plantear la pregunta: ¿Qué para qué sirve? Hombre, ¿para qué coño va a servir, para qué puede servir…? pues para algo tan simple como tener referencias que indiquen quien eres, qué es “lo semejante” a ti, para definir tu escala de valores, para ser fiel a tus orígenes, para tener “raíces” y estar bien anclado en ellas. Ignora tus raíces e ignorarás quien eres y cuál es tu comunidad. No te extrañe si acabas postrado hacia La Meca y tienes como grandes referencias al Ché, a Subcomandante Marcos, a Chávez o a Castro…

Pertenecemos a un grupo étnico y en tanto que miembros del mismo, lo menos que podemos ser es fiel a nuestras raíces. Lo peligroso de un planteamiento así sería negar los avances científico-técnicos, persistir en un mundo romántico e ideal, arcaico, y de presentarlo como superior a cualquier otro. En absoluto: se trata de tener los pies en la tierra, en las raíces, y la cabeza en el cielo, en los avances de la civilización. Eso es ser arqueofuturista, sin más complicaciones.

Recordar como aquel humilde soldado que fue Miguel de Cervantes, enfermo y agotado por las fiebres pidió estar en el esquife de la galera capitana en Lepanto, no es folklore: es nuestro pasado. Y no se discute: se asume o se rechaza. Discutirlo, ya es rechazarlo. Y hay que ser quisquilloso para pensar que esto lleva a posturas racistas. Mi identidad no es la de un moro. Amo mi identidad. No me interesa valorar la de la morería. Por eso, tiene muy poco sentido la frase que añade A. González refiriéndose a lo que llama identitarios etnicistas: “[sus discursos están sirviendo] para justificar y defender la supremacía de este sistema plutocrático, del “pensamiento único” famoso y sus mecanismos de poder político, social, económico e ideológico y, de paso, y por supuesto, el “status” material privilegiado de los componentes del primer mundo: un nivel económico conseguido por motivos históricos, coyunturales, y no por méritos de las poblaciones o generaciones actuales”… cualquier cosa para evitar que “lo europeo” pueda dar la sensación de que es superior. Se trata de criminalizar y denigrar a Europa, se trata de presentarla como un burdel degenerado y vicioso que practica la exclusión contra los “pobres del Tercer Mundo”.

Vamos a hablar claro, por aquello de oponernos al pensamiento único: las razas andinas tienen otros rasgos antropológicos completamente diferentes a nosotros, como los africanos o cualquier otra raza. “Los motivos históricos, coyunturales” a los que alude A. González, que han hecho de TODOS los países desde Marruecos a Afganistán, focos de miseria, son históricos y estructurales. Y tienen un nombre: el Islam. Si Europa, ha avanzado es porque ha sabido situar al fenómeno religioso en la dimensión personal que le es propia. La omnipresencia del Islam en las sociedades árabes es la garantía más segura de su postración por siempre jamás. Bastante tendrían que agradecer que el Primer Mundo haya descubierto las utilidades del petróleo, porque, de lo contrario, todo el mundo árabe sería un gigantesco y total Afganistán.

El artículo en esta parte destila ideología tercermundista mucho más que “tercerista”: culpabilizar a Europa de todo lo que ocurre en cualquier parte del mundo, especialmente en los países árabes y andinos. Generar un complejo de culpabilidad en las “generaciones actuales” de que tienen lo que no merecen y que no han hecho nada para merecerlo… No es así. Nuestros hijos, trabajan, estudian y se esfuerzan. Pueden agrandar el legado o dilapidarlo… no importa, siempre habrá alguna generación, antes o después, que prosiga la obra. Thiriart decía que llevamos las Termópilas en los genes. Las herencias genéticas son lo que son. Renunciar a ellas es como si Tarzán renunciara al taparrabos y a andar de liana en liana y pillara un trabajo de reponedor en un super. No sería Tarzán, claro. No tengo una percepción tan mala de las nuevas generaciones de Europeos. La joven Europa no es solamente la del botellón.

¿NO PERMITIR QUE LA BANDERA IDENTITARIA CAIGA EN MANOS ETNINISTAS? OZÚ…

Por definición todo lo identitario es, más o menos, etnicista. Lo que A. González pretende sería algo así como decir “No permitir que la levadura caiga en manos del pan…”. Perdona, pero es que la levadura forma parte del pan. Otra cosa es si al interesado le encanta el pan sin levadura que consumen los árabes. Pero esa es harina de otro costal.

El autor es un hombre de poca fe: no cree que los identitarios etnicistas sean sinceros cuando manifiestan que el preciso oponerse a la globalización y que solamente en la defensa de los distintos niveles de identidad pueden encontrarse argumentos suficientes para hacerlo. Cree que eso es “engañar” y que, en el fondo, quienes dicen esto, son tan taimados, que, en realidad, lo que están haciendo es favorecer “a Occidente” (porque ni siquiera tiene el valor de decir “a los yankis”). Cree que absolvemos a “Occiente” de sus pecados (esos pecados son liberalismo, socialismo, consumismo y que según el autor deberíamos de denunciar obsesiva e insistentemente) y que todo lo que no es Occidente es puro y tiene un destino inmerecido. Cree que es “Occidente” quien destruye el hábitat y realiza todas las barrabasadas que se cometen en el planeta (lo cual es literalmente falso y mendaz). Añade: “Por eso que no espere nadie críticas sostenidas a la lógica del capitalismo, ni nada por el estilo, sino incitaciones de odio a otros pueblos, incurriendo en la mayor de las contradicciones, porque si dicen defender las identidades de los pueblos y los hechos diferenciales entre culturales ¿porqué siempre se descubren odiando otras identidades y criminalizando justamente esos hechos diferenciales?”. Si, hombre, si, claro que se critica al capitalismo, y a todo lo que merece ser criticable, incluida la partitocracia, la plutocracia y el botellón… pero no hace falta ser obsesivos, unidimensionales, reduccionistas y, sobre todo, aburridos: también el reduccionismo anticapitalista es rechazable, sabes.

Mire usted, joven: yo amo mi identidad… que un mauritano ame la suya, que yo bastante tengo con la mía. Pero, sobre todo, que no vengan a mi país a dar pol culo. ¿Lo quieres más claro? Repito el mensaje: el problema identitario es muy fácil de resolver: lo semejante se reconoce en lo semejante, si tu no te reconoces en los valores de Europa, es tu problema, pero lo que yo no quiero es que la inmigración masiva desfigure mi identidad, ni que los bobos ilustres que ponen el culo ante el turco, no sacrifiquen mi identidad ni enseñen supersticiones del desierto en nuestras escuelas; quiero que otras identidades ligadas a otros ámbitos geográficos, permanezcan en esos hábitos geográficos haciendo lo que les de la puta gana, esperar debajo de un cocotero, aserrar el cocotero o construir una grúa para subir al cocotero. Me la trae, literalmente, floja. No es mi problema. No es mi identidad. Yo sé cual es mi identidad. ¿Tienes claro cuál es la tuya?

Por el mismo precio que tu dudas de que otros sean antiglobalizadores, yo podría insinuar que tú eres la quinta columna de una formidable conspiración de inadaptados islamistas nacidos en Europa pero que no se reconocen en la identidad europea, ni en su identidad nacional, ni en la identidad de su terruño. Como los judíos disidentes de la sinagoga –desde Marx hasta “Krusty el payaso”- que, al carecer de identidad al haber renunciado a su religión, se convierten en elemento más disolvente estén donde estén, aspirando a que, como ellos, nadie tenga identidad. Ironizo, claro. ¿Por qué tú no serás islamista, claro?

Una conclusión. Si; que a la hora de afinar el instrumento ideológico en el sentido que sea, ni se tense demasiado ni se deje muy suelto. La sabiduría reside en la justa medida: tanto en la posición en relación a los EEUU, como en relación a la propia identidad y a la de los otros. El maximalismo del artículo de A. González en la crítica a los “identitarios etnicistas” y el minimalismo que muestra a la hora de enjuiciar a las experiencias del tercer mundo, es suficiente elocuente, de que está en cualquier sitio, menos en el justo término.

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Reproducimos a contibuación el texto completo del artículo de A. González: 

 

ORIENTACIONES

No permitir que la bandera identitaria caiga en manos etnicistas

A. González

En las últimas décadas, diversos grupos y tendencias han ido aparecien­do en escena para proclamar su rechazo frontal al avance de la uniformi­zación y disolución general de los pueblos. Una uniformización y disolución que se ha acelerado en el interior de cada estado, y que super­potencias, organismos y corporaciones multinacionales han ido forzando a lo largo y ancho del mundo. Para combatir esta apisonadora mundialista y mundializada que va laminando y desnatura­lizando culturas y naciones, muchos grupos «inconformistas» («en contra de lo que hay») han adoptado el nacionalismo y esgrimido los «hechos diferenciales» étnicos como soporte principal de su causa.

Pero esgrimir, a secas, los «hechos diferenciales», nada significa en reali­dad. Pues lo importante no es reconocer «hechos dife­renciales» culturales, na­cionales, territoriales, étnicos o de cual­quier otra especie, sino establecer cuales, porqué y para qué se determinan diferenciaciones o dis­crimi­naciones, diferencias culturales y particularidades nacionales.

Como ejemplo propio, los españoles hemos podido comprobar durante un cuarto de siglo para qué ha servido, finalmente, la reivindicación de los «he­chos diferenciales»: para que unas organizaciones sub­sidiarias del estado blin­dadas por una «cosa nostra» étnica, se hayan ido apropiando de la cosa pública (y privada) en las parcelas territoriales que han reclamado suyas en exclusiva bajo la bandera de una historia, lengua, sangre, costumbres o temperamento «diferente», y poder manejar más competencias y presupuestos. Como todo el mundo sabe que los nacionalismos vascos, catalanes, gallegos o canarios no son frentes políticos que pongan en cuestión el régimen político, el montaje cultural y el modelo socio­económico del presente, sino que todos sus objetivos se concentran en coger la mayor tajada posible de los recursos generales dis­ponibles y controlar en exclusiva sus territorios con los que presumen fundirse, no voy a insistir más en ellos.

Así que voy a referirme a ciertos grupos que se proclaman «identitarios» e incluso «antisistema». Ustedes dirán que necesidad tenemos de referirnos a grupos tan minoritarios, cuando son los nacionalismos «oficiales» los que van imponiendo sus demandas. Las respuestas son sencillas: la primera es que, como se acaba de decir, casi todo el mundo sabe que tales nacionalismos no constituyen fuerzas «contrarias» al rumbo político actual, ni buscan ningún modelo socio­económico ni alternativa cultural a la que hay. Su obsesión se reduce a garantizar un mayor presupuesto, que el mismo mercado, el mismo consumo y la misma producción utilicen la lengua vernácula, y que el dinero que se recaude en un sitio, por supuesto, sea sólo para «su gente». Así que eso no engañan a nadie, o a casi nadie.

Pero diferente es el caso de ciertos grupos que han empezado a enarbolar las banderas de las identidades, declaradamente populistas o presuntamente «defensores» o «restauradores» de «viejas esencias» ya muy mixtificadas, pues éstos sí que están engañando a todos en dos elementos fundamentales: en su posición ante el sistema y en su oposición al uniformismo y al arrasa­miento de las identitades. Así pues, la segunda respuesta es que, como este blog se dirige a gente que se considera disconforme con lo que hay, y porque nos interesa sobremanera el asunto que advierte el título (no dejar que la bandera identitaria caiga en manos etnicistas) hemos de empezar a despejar esta cuestión básica, vital, para los «reductos» de la población conscientes de la necesidad de una alternativa.

Como las nacionalidades son campo ya «reclamado» y más que trillado por los nacionalismos del régimen, suelen estos supuestos «identitarios» tomar otros marcos o conjuntos de identidad étnica, comarcales, nacionales (de los estados constituidos) subcontinentales o incluso raciales o subraciales. Como ya se advirtió, hay que preguntarse, en primer lugar, el porqué y para qué sirve todo su discurso de defensa de las identidades. Y en segundo lugar, que toman por identidad defendible. Yo les advierto que basta un repaso de los discursos de muchos supuestos «infantes terribles» o «peligrosos», desde los llamados nacional-revolucionarios hasta los reformistas populistas, pasando por los «reconquistadores» de supre­macías o «edades doradas» del pasado, para darse cuenta que no sirve, en absoluto, para abrir brecha y conformar una nueva mentalidad que se enfrente al individualismo, al unifor­mismo y al econo­micismo asfixiante del mundo actual. Sus discursos están sirviendo para todo lo contrario: para justificar y defender la supremacía de este sistema pluto­crático, del «pensamiento único» famoso y sus mecanismos de poder político, social, económico e ideológico, y de paso, y por supuesto, el «status» material privilegiado de los componentes del primer mundo: un nivel económico con­seguido por motivos históricos, coyunturales, y no por méritos de las pobla­ciones o generaciones actuales.

Todos estos pseudoidentitarios prooccidentales no utilizan mitos «irra­cionales» como pudieron utilizar­los otros grupos en épocas anteriores (esto también sería discutible), o sea, para contrarrestar las fuerzas y artificios eco­nomicistas, evolu­cionistas y uniformizantes en los que se basa el mundo occidental, sino para defender este mismo mundo occidental. Da lo mismo que hablen de «herencias naturales», de los «valores de la civilización» o de «raíces» de cualquier especie. Lo mismo que hablen de defender una religión como del progreso técnico. Lo mismo que hablen de mitos imperiales como de las libertades individuales. Lo mismo que hablen de vírgenes cristianas como de paganos bárbaros. Todos estos cánticos se descubren, si se presta apenas atención, como retórica romántica y espúrea para encubrir la cruda y des­carnada realidad del Occidente, que es lo que acaban defendiendo.

Durante la guerra fría el elenco de las llamadas «fuerzas nacionales» (re­for­mistas, reaccionarias o conservadoras) tanto europeas como sudamerica­nas, emplearon discursos plagados de llamamientos juveniles revolucio­narios según unos, o defensas viejas de la patria, de la religión, de la familia, o de la raza según otros. Pero todo eso fue utilizado para acompañar e, incluso, respaldar el mundo que públicamente se decía de­testar por injusto, corrompido, desalmado, viciado o degenerado. Aquellas referencias eran, sólo en apariencia, «disonantes» con las del discurso «racional» o con­vencional dominante, pues pronto se podía descubrir que, mientras unos eran simples «radicalizaciones» de alguna de las dos alas del frente político «res­petable», otros eran cantos estériles a la luna, y algunos otros (éstos eran los más graves) eran adulteraciones o caricaturas de valores serios para degenerar bien en aberraciones e insensateces fácilmente atacables por todo el mundo, o en pretextos mixtificadores para recubrir las descarnadas razones reales que mueven al llamado «Mundo libre». Por mucho que los dueños del poder los desprecien con patadas e insultos, estos animales muy poco políticos nunca aprendieron (o aprendieron muy bien) y siempre sirvieron como perros fieles de ese poder.

Ahora vuelven a las andadas los mismos perros. Todo su presunto rechazo al globalismo desalmado, desnaturalizador y reconvertidor de tierras, pueblos y personas en solares, máquinas y mercancías, todas sus quejas contra esta sociedad formada por humanos reducidos a objetos y sujetos estacionales de producción, de consumo y deshechos en compra­venta, se quedan en un «desagrado» por algunas consecuencias del proceso, pero un proceso que aprueban no sólo como necesario e inevitable, sino como «fruto» del tipo de sociedad que han de defender. Al final no sólo no atacan esa uniformización y esa progresión disol­vente que decían contra la que dicen que luchan, sino que afirman fervorosamente que todos estamos obligados a defender esa homogeneidad apisona­dora para nuestros pueblos, en nombre de una «paternidad» o unas «raíces» (unívocas y homo­géneas) religiosas, vitales, culturales, racionales e identificadoras.

En definitiva: para social patriotas los pseudoidentitarios occidentales coinciden, descarada­mente, con los mundialistas a los que dicen atacar: coin­ciden nada menos en ver «superior» el «modo de vida» y el tipo de sociedad occi­dental. Nosotros denunciamos que los pseudoidentitarios sólo discrepan de los segun­dos en dos cosas: primero de la sinceridad de los abierta­mente mundia­listas, pues éstos desprecian los cuentos románticos de nostálgicos y mitó­manos, ya que los mundialistas recurren a otros engaños más políticamente correctos para justi­ficar el desenvolvimiento de Occidente; y segundo (y aquí discrepan más rabiosos) porque en vez de reservar ese modo de vida y privilegios socioeco­nómicos para los pueblos elegidos o «avanzados», los mun­dialistas anuncian querer propa­garlo. Estos pseudoidentitarios son como los exclusivos de su raza: para ellos Occidente debe quedar reservado para el «mundo avanzado», que para ellos es sinónimo de más dinero, gente «moderna» y aparatos «vir­gueros». En cambio, progresistas y liberales (que tienen la misma idea que los pseudoidentitarios de lo que significa «avanzado») son algo parecido a los «evangeli­zadores»: para ellos Occidente debe «reconvertir» los pueblos infantiles o atrasados del resto del mundo.

Tanto occidentalistas «exclusivos» como la derecha de los occidentalistas «pro­pagadores» coinciden también en absolver a Occidente en la generación de las desgracias y miserias del resto del globo: para ambos tales desgracias y miserias no son culpa de la destrucción de su hábitat y sus comunidades por Occi­dente. Para los «exclusivos» porque las víctimas son unos primates incapaces de adaptarse a una cultura superior; para la derecha «mundialista» porque esos pueblos todavía no han culminado esa reconversión occidentali­zadora que les extirpe absolutamente todos sus «viejos hábitos».

Por eso hemos de combatir la confusión. Por eso hemos de desenmas­carar a los farsantes y arrancar a los pseudoidentitarios la bandera de las identi­dades. Por eso hemos de negar rotundamente que son alternativa a los mundialistas, pues sólo les cabrea que su «tesoro» sea compartido entre los «otros» o sin exigir devociones a ciertos mitos particulares. Habiendo estado «subidos a la parra», les molesta que «los de abajo» se la muevan, bien porque emigren acá, bien porque las empresas se deslocalicen allá, bien porque sus mercaderías desplacen los productos nacionales.

Por eso que no espere nadie críticas sostenidas a la lógica del capitalismo, ni nada por el estilo, sino incitaciones de odio a otros pueblos, incurriendo en la mayor de las contradicciones, porque si dicen defen­der las identidades de los pueblos y los hechos diferenciales entre culturas ¿Porqué siempre se descubren odiando otras identidades y cri­minalizando justamente esos hechos diferenciales? El que dice amar la bio­diversidad ¿Cómo puede presumir de desprecio por las demás especies?

Así pues, ante cualquiera que aparezca esgrimiendo la bandera de la Identidad, hay que emplear la misma precaución radical como cuando vienen con conceptos como defensa de la Patria o de la Libertad. Desconfiar por norma, pues todas estas referencias han sido pervertidas y utilizadas como encubridoras de las razones e intereses más espurios de Occidente. Hay que ver porqué y para qué emplean todas estas ideas. Porque con la confusión se viene una segunda consecuencia: mucha gente acaba por escupir sobre todas ellas, asqueada con el sentido y el contenido que les han dado. Si nos importa la libertad, no tengamos reparo en inquirir con dureza como Lenin y Mussolini. Lenin preguntó «¿Libertad? ¿Libertad para qué?» Y Mussolini desenmascaró a «aquellos defensores de la Libertad que la reclaman y se la apropian para sí, para negár­sela a los demás». Los que levantamos la bandera de las identi­dades hemos de inquirir sin contem­placiones «¿Identidad? ¿Identidad para qué y ser implacables contra «aquellos defensores de la Identidad que la reclaman y se la apropian para sí, para negársela a los demás».

COMO SE RELLENA LA WEB DE DN O EL BUITREO GENERALIZADO

COMO SE RELLENA LA WEB DE DN O EL BUITREO GENERALIZADO

Desde hace años, Canduela sostiene que la web de DN debe ser un "magazine" en el que se trate de multitud de temas y canalice un alto nivel de audiencia. El problema para él es que entre los sueños y la realidad, hay un abismo. Es triste albergar proyectos faraónicos y no estar en condiciones de poder expresar opiniones... simplemente por que no se tienen. Es entonces cuando se recurre al buitreo generalizado. Nada nuevo, pero siempre elocuente de la catadura del "jefe". Los militantes de DN deberían preguntarse a quien están siguiendos: si a un jefe político o al maestro del cortar y pegar.

COMO RELLENAR BYTES CUANDO NO HAY NEURONAS SUFICIENTES…

La última noticia de la portada de la web de DN es el comunicado del partido sobre las elecciones catalanas. Un comunicado zafio e impresentable en el que se decía que todo iba bien… total, dos mil quientos votos obtenidos por AES, DN y cuatro o cinco asociaciones más, con figuras de la talla de Agustín Castejón y Gómez Rovira, es un triunfo tan grande como el que obtendría Maragall en Alcohólicos Anónimos…

Desde entonces, no ha habido nuevas noticias de portada. Tal solo noticias situadas en el bloque “Novedades”, discretamente situado a la derecha y que para leerlo hace falta lupa. Es posible que un día de estos Bill Gates promocione este Web como ejemplo de hasta donde se pueden apurar hasta el máximo la función de “cortar y pegar”.

A falta de noticias, artículos y comentarios, no hay problema, se cortan y se pegan. Y si no se expone el origen mejor, total, nadie tiene el más mínimo interés en denunciar por apropiación intelectual a una web de poca audiencia y a un partido cuyos medios solamente sirven para mantener al que todos sabemos. Así que, con dos cojones, se pilla lo que se pilla donde se pilla, y se pega en la flamante Web de DN.

Y hablando de esto. Mensaje para los afiliados de DN: ¿le habéis preguntado a Canduela el coste mensual de la Web, avalado con originales de facturas? Para el que lo ignore, una web de este tipo, como máximo puede pagar AL AÑO entre 200 y 300 euros… no las candidades que hace tres años se decía que se pagaban… sin ninguna factura que lo avalara. Dicho sea de paso para contribuir al buen orden contable de este partido…

Todo esta increíble tendencia a “cortar y pegar”, indica que en DN ya no queda ni siquiera gente para escribir artículo. Faltan neuronas, sobra tijeretazo. Bien, así se construye el partido que da la mano a Le Pen y se codea con AES.

EL ULTIMO PLAGIO: EL DOCUMENTO “AMPLIO” SOBRE TURQUÍA

Todo esto viene a cuento de que en los últimos tiempos Canduela ha usado y abusado de textos escritos por gente que no tiene ninguna relación con DN. “Libertad Digital”, “El Semanal Digital” y otros medios por el estilo, han aportado involuntariamente contenidos a la Web de DN. Pero, ni aun así… Así que Canduela ha optado por echar mano al baúl de los recuerdos y obsequiarnos con un “Especial Turquía”.

La cosa no tendría nada de criticable, sino fuera por que el autor de ese documento es Ernesto Milà, exsecretario general de DN, expulsado por Canduela, de mala manera y en plena crisis neurótica por que el primero acusó al segundo de haberse apartado del principio de “autonomía histórica” tras haberse adherido a una manifestación falangista, y por haber condenado por aventurera e inútil el presentarse en las elecciones gallegas para conseguir el consabido 0’04%...

Resulta de pésimo gusto publicar textos escritos por alguien al que has denigrado con todos los epítetos al alcance de cualquier patán, pero eso no es lo importante.

El texto en cuestión fue escrito por Ernesto Milà a finales del 2002.. ¿la prueba? que en la cronología sobre la incorporacion de Turquia a la UE, solamente llega hasta 2002. Y, desde entonces, han ocurrido muchas cosas importantes... lo que pasa es que Canduela se limitó a buitrear el texto de su odiado y expulsado secretario general y reproducirlo sin añadir comentarios.

Hay dos textos: el de la portada de la Web de DN y el PDF "documento más amplio". El primero fue elaborado como una parte de un documento más amplio publicado por DN, y escrito por Milá, cuando el referendum sobre la constitución europea. Este texto lo conocían todos los miembros de DN de la época y había circulado por Internet, nadie albergaba la menor duda sobre quien lo había escrito. Se había reproducido en la Web Krisis.info y se ha desarrollado posteriormente en el blog infokrisis, con actualizaciones constantes... posteriores a 2002. Estas actualizaciones pueden leerse en http://www.blogia.com/infokrisis y sobre Turquía en http://infokrisis.blogia.com/temas/no-a-turquia.php.

El artículo, en su momento, fue conocido suficientemente, por gente de otras organizaciones y partidos, fuera de DN, tanto nacionales como extranjeros. Y todos eran conscientes, sin excepción de que era Milà quien lo había escrito.

Pero, aún así, todo esto sería considerado como una bagatela y una nimiedad. Canduela no es el primero que buitrea artículos. Así que no hay que sorprenderse por nada y mucho menos por lo que haga el “jefe” de DN.

El problema de Milá, no es que se queje de la difusión de un documento elaborado por él cuando era militante de DN, sino ¡que el documento sobre Turquía está ANTICUADO y ya no responde a la realidad actual!. Si alguien quiere conocer el estado de las relaciones entre Turquía y la UE lo tiene fácil: basta acudir a infokrisis, en donde los artículos están protegidos por copyright para saberlo

La falta de imaginación y capacidad de Canduela es insultante para el sentido común y los pocos militantes que le quedan. Su jefe ni siquiera tiene capacidad para revisar un documento publicado hace más de cuatro años.

Díganme si no son bochornosas actuaciones de este tipo, para un partido que hace solo cinco años tenía cuadros capaces de despuntar en cualquier debate intelectual o política y hoy se limita a utilizar la función “cortar y pegar” de Windows. Bochornoso para el que se retrata, realizando estas prácticas, bohornoso para los últimos militantes de este grupo, que una vez más van a tener que soportar ironías, burlas y chascarrillos.

Venga, vamos a echarnos unas risas… ¡Vamos a la web de DN!

 

ANDRINO (Y CASI UN TABOR DE REGULARES) EN LA CONVENCION DEL FRONT NATIONAL

ANDRINO (Y CASI UN TABOR DE REGULARES) EN LA CONVENCION DEL FRONT NATIONAL

Tenemos que aprender a leer los comunicados de prensa de los partidos patrióticos porque de ellos se deducen extraordinarias enseñanzas para interpretar la realidad. Ya lo hemos hecho en otras ocasiones, y ahora el comunicado de La Falange de Andrino sobe su presencia en la BBR nos da la oportunidad de opinar sobre algunos de problemas más habituales de los grupos patrióticos en sus salidas al extranjero... lo cual no es poco.

1. ¿PERO CUÁL ES EL BALANCE POLÍTICO DEL VIAJE?

El comunicado sobre la BBR da la sensación de ser el resumen de un viaje turístico como cualquiera de los protagonizados por “Curro” en España o por el “Club Mediterranée” en Francia. En el comunicado hay muy poca política. La mayoría es anécdota, Véase:

“[saludamos] a un gran amigo de España, Alain Lavarde y su encantadora esposa,

Las únicas referencias políticas del viaje se resumen en esta frase que intenta dar cuenta, mal que bien, del discurso de Le Pen:

“…mezclaba la defensa de las tradiciones francesas frente a la inmigración y la entrada de Turquía en Europa, con la solución a los problemas sociales de vivienda, educación, inseguridad , etc. que sufre la actual Francia y con la permisividad de los políticos, tanto de la derecha como de la izquierda, que han gobernado en Francia durante los últimos lustros.

Pobre resumen de un discurso muy rico en contenidos que puede leerse completo en http://www.frontnational.com/doc_interventions_detail.php?id_inter=51 .

No hay balance político en el comunicado de Andrino: tan solo una visita protocolaria para hacerse una foto junto a Le Pen. Como es habitual en estos casos, en la web de La Falange (Andrino) las fotos son mucho más importantes que el comunicado político. Véase su Web.

Los militantes de La Falange (Andrino) no van a aprender gran cosa del FN (y podrían aprender tanto…) porque la visita no se mide desde el punto de vista de las relaciones políticas, sino del intercambio social. Yo te visito y a ver cuando tú me devuelves la visita. No hay “dimensión política”

Entendemos por dimensión política:

- resaltar lo que une

- explicar el papel del FN en la coyuntura política francesa

- resumir los puntos principales del programa del FN

- proponer iniciativas en común en el marco de la Unión Europea

- establecer las bases políticas sobre las que debe basarse la relación bilateral

En lugar de recordar lo buena que está la esposa de Lavarde…

2. ¿CONTACTOS CON EL FRONT NATIONAL O CON EL FRONT NATIONAL… DE LA JEUNESSE?

A partir del año 2003, los contactos de DN con el FN, en rigor, no han existido. No puede evitarse que cada vez que Le Pen saluda a algún miembro de DN, el delegado sea diferente y la única constante sea que el partido sigue sin representación parlamentaria ni municipal.

DN en los últimos años, no ha tenido contactos con el FN… sino con el FNJ, es decir, con la sección juvenil del Front. Y así podemos entender también el comunicado de Andrino cuando dice:

Verdaderamente fructífera fue la reunión que mantuvieron el camarada Jesús Fernández, Delegado Nacional de Juventudes de LA FALANGE y David Rachline, máximo dirigente de las Juventudes del "Front National".

Tiene cierta importancia recordar que dentro del esquema del FN, el FNJ tiene un papel muy secundario.

Los grupúsculos españoles deberían meditar sobre lo que pueden extraer del FN: experiencia y técnica política. En lugar de eso, se limitan a vanagloriarse de ser cada uno el “partido hermano español del FN” y de bajar la vista cuando alguien les pregunta por número de votos, número de afiliados, número de diputados, número de concejales… bajar la vista y hacer todo lo posible para que no se descubra la amarga realidad española-

3. ¿ES EL FRONT NATIONAL UN PARTIDO DE NOSTALGICOS O SON LOS NOSTALGICOS DEL FRONT LOS QUE SE HAN ASIGNADO A LOS VISITANTES ESPAÑOLES?

El comunicado de Andrino, describe la recepción que recibieron los “delegados” falangistas. Si hemos de atenernos a esta descripción acabaríamos pensando que el Front National es un partido nostálgico que recibe a otros nostálgicos como ellos. Estos párrafos no tienen desperdicio.; léase:

A continuación y con la ayuda de José Antonio Blanco y de Alain de Boyer, miembros del "Circulo Franco-Hispánico" recorrieron todos los stands presentes y fueron saludando a los distintos responsables allí presente, comprobando con cierta sorpresa el como los patriotas franceses conocen de primera mano el significado de LA FALANGE en la historia reciente de ESPAÑA y como saben que los nuestros murieron con Honor por defender unos altísimos ideales.

Fragmento al que hay que añadir este otro que tampoco tiene desperdicio:

Muy emocionante fue escuchar el "CARA AL SOL" entonado por un grupo de franceses, quienes ataviados con diversos trajes militares de época, regalaron a los oídos de los españoles allí presentes, donde permitieron que el Jefe Nacional, camarada MANUEL ANDRINO, diera los gritos de rigor ante los cientos de franceses que en una actitud de riguroso respeto aplaudieron el final del mismo.

Y este otro fragmento, ayuda a entender mejor la situación:

Precisamente en el stand del "Circulo Franco-Hispánico" estuvo colocada la bandera de LA FALANGE durante estos días y los ejemplares de la revista "Nosotros" editada recientemente, se agotaban enseguida por los numerosos curiosos que se acercaban al ver a los camisas azules.
Precisamente allí fue donde se produjo el primer encuentro con Jean-Marie Le Pen verdadero conocedor de ESPAÑA y de LA FALANGE y donde tuvo unas palabras de ánimo para los falangistas ante el ataque que éstos están sufriendo por parte del gobierno socialista y manipulación de la "Memoria Histórica".

No creemos que a la mayoría de cuadros y dirigentes del FN y mucho menos a sus electores, militantes y simpatizantes, en buena medida llegados de la izquierda, les interese mucho la historia de un partido español fundado en los años 30 y que desde la desaparición de Franco, tiene un papel residual en la política española. Las frases retóricas del comunicado hacen sonreír para quien conoce la dinámica interior del FN, con la mirada puesta adelante y con pocos compromisos y tributos hacia los años 30: nunca veréis a ningún líder del FN referirse a las ligas fascistas de la pre-guerra, o a los Camelots du Roi, o al PPF de Doriot… mucho menos a un partido con todos los rasgos propios de los partidos de los años 30. Pero todo se entiende más cuando se percibe que la calurosa acogida fue realizada por los miembros del Círculo Franco-Hispánico… entidad simpatizante del FN, pero no, en sentido estricto, el propio FN.

4. ¿PERO CUANTAS “DELEGACIONES ESPAÑOLAS” ACUDIERON?

Lo sorprendente del comunicado es que no se sabe exactamente a qué título aparece la delegación de La-Falange (Andrino). ¿Delegación oficial? ¿amigos de los amigos? ¿o qué? Y lo mismo podría preguntarse al resto de grupos que asistieron, porque realmente, en esta ocasión, puede hablarse de “comitiva española” en la fiesta del a BBR.

De un lado aparece un delegado de DN, despistado. DN utilizará esta presencia para presentarse como el “aliado español” de Euronat. Y poco importa que, Euronat hace seis años que no exista.

De otro lado los de AES montan un stand. Eso está bien. Da más sensación de solidez. Suponemos que esta presencia se debe al papel de los católicos tradicionalistas del Front. Parece lógica, pues, su presencia.

En cuanto a La Falange de Andrino, el único motivo de su presencia es que allí donde esté Alberto Torresano allí estará el grupo. Torresano está “abonado” a la BBR y a los congresos de Le Pen. No se pierde ni uno; pero esta presencia hay que entenderla a título personal. Lo más probable es que si, por una pirueta del destino, Torresano viera la “verdad y la luz” y se hiciera carlista –es un suponer- esto no sería obstáculo para que dejara de acudir a las BBR, los carlistones estarían presentes en la BBR. Así pues, Andrino iba en calidad de camarada de Torresano, mucho más que en la condición de “aliado español”. Se trata, pues, de una relación personal, mucho más que política.

Finalmente, estamos casi seguros de los alegres muchachos de Corral (MCE-AJE) debieron también aparecer por allí como han hecho en otras ocasiones.

Entendemos que a los franceses les resulte curiosa esta multiplicidad de “delegaciones españoles” y no le atribuyeran excesiva importancia en tanto que Front National, pero sí en tanto que “católicos del Front”, o “amigos de Torresano del Front”. Como partido, me da la sensación, de que han dejado de esforzarse en comprender lo que pasa en el ambiente patriótico español.

5. CONCLUSIÓN: EL FRENTE NACIONAL DESEADO Y EL FRENTE NACIONAL REAL

Lo distintos grupúsculos españoles consideran que el FN está hecho a su imagen y semejanza:

- los católicos ven en el FN un partido católico… pero no quieren ver a un partido en el que hay también neo-paganos, protestantes y miembros de sectas cristianas.

- los nostálgicos falangistas ven en el FN un partido que admira todo lo que huela a coleccionismo, desde camisas azules, hasta cara al sol, hasta banderas rojinegras.

- los miembros de DN, ven en el FN al primo de Zumosol.

El FN es bastante más que todo eso: es un Frente en el cual existen católicos organizados en asociaciones católicas autónomas, existe el pequeño núcleo de nostálgicos de Vichy, irrelevante en las dimensiones del Front, como existe el exiguo núcleo de hispanistas… pero eso es una parte mínima del Front. Y ni siquiera es significativa. El FN es otra cosa: es un partido que ha sabido traducir en fuerza política el peso de los damnificados por la globalización en Francia, las clases medias y las clases trabajadoras de las banlieux… El FN es un movimiento político, no un círculo confesional o nostálgico.

Mientras las “delegaciones” españolas que acudieron allí no se den cuenta de esa realidad, confundirán su visión particular, fragmentaria y parcial del FN con lo que es la totalidad del Front. Por ejemplo: ¿estarían dispuestos los de AES a trabajar políticamente con protestantes, ateos y paganos? Le Pen, sí. ¿Estarían dispuestos los de Andrino a reducirse a un círculo defensor de las “esencias falangistas” pero sin realizar actividad política como tal? Pues eso es lo que hacen los miembros del Círculo Franco-Español? ¿Y los de DN aceptarían…? Si, ahí si, esos aceptarían cualquier cosa con tal de sobrevivir.

 

 

DEBATES PENDIENTES: EL ESTADO DE LA CUESTION PARA LOS POCO AMIGOS DE LA LECTURA…

DEBATES PENDIENTES: EL ESTADO DE LA CUESTION PARA LOS POCO AMIGOS DE LA LECTURA…

Recientemente, un comentario de un visitante del blog nos indicaba que los artículos “son demasiado largos” y “que la gente no se los lee”… Mal asunto: por que si los visitantes no leen algo que se supone trata sobre los problemas de fondo de las organizaciones a las que pertenecen, a lo mejor es que deberían a habituarse a leer cada día la prensa, libros y revistas. De todas formas, hoy queremos remediar en la medida de lo posible, esta dificultad, resumiendo los distintos debates pendientes en el ambiente...

Ahora bien, el equipo que hace posible la existencia de El Caracol, se ha planteado la cuestión y ha llegado a una conclusión: vale la pena resumir los principales problemas del ambiente de manera sintética por que son estos problemas y no otros los que es necesario debatir. Se trata, obviamente de una Web independiente para “convencidos”, no una Web de propaganda a favor de ninguna organización en concreto. Está abierta al público porque no vale la pena mantener en secreto una situación evidente por los resultados electorales que suelen obtenerse. Eso de “lavar los trapos sucios en casa” ya no rige para el momento actual: es toda la casa la que hay que limpiar y remodelar. Así pues, este blog va solamente dedicado a los militantes más conscientes, capaces de reflexionar sobre la situación. No es para simpatizantes, ni para el público, ni siquiera para militantes poco interesados en las reflexiones.

Se suele comentar que El Caracol es negativo, pesimista, demoledor en ocasiones… esto es tan cierto como deliberado. Lamentablemente si los actuales planteamientos no funcionan eso es suficientemente ilustrativo de que hay que reconocer, como mínimo, la realidad del ambiente: negativa, porque no avanza.

Es evidentemente deliberada la brevedad con la que vamos a resumir los principales temas de debate. En el fondo, esto es un manifiesto y, a la vez, un resumen de los debates necesarios en cada sector y en todo el sector. Nos resulta imposible expresarnos más brevemente y con más claridad. Convendrá que quien ni lo entiende ni vea su necesidad,

En todo el ambiente en general:

1. ¿Es de recibo el actual estado de atomización y gasificación de todo el sector y que este se perciba incluso con optimismo en algunos sectores regateando patéticamente sobre números de asistentes a actos o especulando sobre minúsculos resultados electorales?

2. ¿Dado el actual estado de atomización e insignificancia, solucionaría algo la existencia de un frente unitario o el problema es mucho más profundo y afecta a la inadecuación de todo el sector, sin excepciones notables, a las actuales condiciones de lucha política?

3. ¿Han servido para algo las experiencias de estos últimos 30 años, o bien estamos condenados a repetirlas cíclicamente a fuerza de no analizar en qué nos hemos equivocado?

De cara al futuro:

1. ¿Cómo ha de ser el partido político del futuro, vamos a construirlo solos o a coincidir con otros sectores político-sociales y en este caso cuáles son?

2. ¿Podemos aspirar a construir un partido que vaya avanzando poco a poco durante décadas o hay que pensar en otro modelo de partido que no tiene nada que ver con los partidos que hemos conocido hasta ahora?

3. ¿Ese partido será monolítico o bien tendrá distintas sensibilidades y tendencias, se configurará como un partido de extrema-derecha clásica o bien será un partido transversal?

En el ambiente nacional-católico:

1. ¿Realmente es posible aspirar a captar votos significativos del PP presentándose como una opción de derecha-derecha-católica, frente al centro-derecha del PP?

2. ¿La inversión realizada desde el nacimiento de AES, se justifica con los resultados obtenidos hasta ahora?

3. ¿Tiene posibilidades AES de hacer algo en solitario, o lo que es peor, tiene AES posibilidad alguna de hacer algo con “aliados” de la talla de la actual DN o del grupo de Andrino, sin menoscabar definitivamente su imagen?

En el ambiente NS-NR-y demás:

1. ¿Lo NR es igual a lo NS o por el contrario existen diferencias sustanciales entre uno y otro, cuáles son esas diferencias?

2. ¿Tiene fuerza y consistencia suficiente este sector para ser una “corriente” o un “partido” o, incluso, existen mimbres suficientes como para armar con ellos cualquiera de las dos fórmulas?

3. ¿El nacionalismo-revolucionario debe ser “tercerista” o “identitario”, se puede defender al mismo tiempo a regímenes iberoamericanos o islámicos, mientras que España pierde su identidad a causa de inmigrantes andinos o magrebíes?

En el ambiente Falangista:

1. ¿Tienen alguna posibilidad política los grupos falangistas unidos o divididos en los seis grupos actuales y a la vista de su profunda inadecuación ideológica a la modernidad?

2. ¿No sería mejor que los falangistas renunciaran a la actividad política y se configuraran como fundaciones y círculos culturales, destinados, sobre todo, a la profundización histórica y a ser laboratorios de ideas?

3. ¿Pueden los falangistas estar presentes en pactos, aun de manera secundaria, a la vista de su increíble tendencia a la división?

En el ambiente nacional-demócrata:

1. ¿La línea que sigue hoy DN es coherente con los principios de “autonomía histórica” que justificaron su fundación?

2. ¿Es Manuel Canduela capaz de seguir liderando una organización a la que él mismo ha conducido a la extinción y ha vaciado de cuadros?

3. ¿Tiene línea política la actual DN y es realista esta línea, o solamente está dictada por el afán de supervivencia personal de su “presidente”?

En el ambiente nacional-pardillista:

1. ¿Debe o no Ynestrillas reconocer los motivos poco políticos que le llevaron a la cárcel en las dos últimas ocasiones o debe seguir limitándose a presentarse como víctima de “montajes policiales”, si lo que aspira es a unir nuevamente su apellido a la actividad política patriótica?

2. ¿El estilo de infonacional es o no es regresivo en relación a anteriores experiencias y remite a campos ya superados hace treinta años?

3. ¿Tiene sentido la existencia de grupo como AN, más allá de la de protagonizar incidentes esporádicos sin el menor contenido político?