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¿PUEDE SER EL CATOLICISMO EL ELEMENTO DE AGREGACIÓN DE UN PARTIDO?

¿PUEDE SER EL CATOLICISMO EL ELEMENTO DE AGREGACIÓN DE UN PARTIDO?
Desde la disolución del Frente Nacional en 1993, ningún partido había tomado el relevo de esta opción que se definía, esencialmente, como católica. Hasta la aparición de AES. En lo que se refiere a Fuerza Nueva y al Frente Nacional estaba claro que se trataba de opciones nacional-católicas, pero con AES, habría que precisar un poco más. Creemos que la calificación de católicos tradicionalistas les puede cuadrar. El fondo de la cuestión es: ¿hay espacio para un partido católico tradicionalista? Vamos a intentar responder a esta cuestión.

 

EL PESO DEL CATOLICISMO EN ESPAÑA Y SU PAPEL POLITICO

 

Se nos ocurren las siguiente reflexiones, difícilmente cuestionables:

 

- España es un país “relativamente” católico. En los últimos 10 años ha descendido alarmantemente el número de fieles que acuden a los oficios y de forma aún más alarmante el número de sacerdotes y la edad media del clero.

 

- En este momento, el número de católicos practicantes asciende al 22% de la población española, cuando hace 20 años era del 41%. El 68% de practicantes es mujer y el 32% hombres. El 44% de los practicantes es mayor de 65 años.

 

- En la actualidad existe un 30% de sacerdotes menos que hace 50 años, aunque la población ha aumentado un 25%.

 

- Los católicos tradicionalistas son una minoría dentro de los católicos practicantes. Probablemente no lleguen a un 10%, lo que supone que solamente el 2’2% de la población española puede asumir un mensaje católico tradicionalista.

 

- Si de lo que se trata es de obtener un apoyo electoral por parte de la población católica, el único sector que puede recoger un mensaje conservador y patriótico, se identifica con ese 2’2% de tradicionalistas.

 

- Los tradicionalistas católicos tienen respuestas políticas muy distintas: abstención, voto al PP, voto errático, voto a grupos católicos (Familia y Vida).

 

- Todo esto implica que el voto católico tradicionalista, como máximo puede suponer un 1-1’5% del cuerpo electoral con capacidad para aceptar una opción política católico tradicionalista que encarne sus valores.

 

Es evidente que autodefinirse como “partido católico tradicionalista” supone dirigirse aun espectro de población extremadamente reducido al cual, por lo demás, hay dificultades para localizar y seducir.

 

Estas cifras pueden ser cuestionables y discutibles, pero no variarán mucho. Puede ocurrir que la población católico tradicionalista esté concentrada en algunas zonas e incluso en algunos barrios, y los católicos tradicionalistas de estas zonas tengan la sensación de que son más de los que son en realidad. Pero las cifras cantan y no puede negarse que:

 

1) El catolicismo es minoritario entre la población española

2) La edad media de sus fieles y pastores es muy elevada

3) El catolicismo tradicionalista es minoritario respecto al catolicismo global

4) La respuesta política del catolicismo tradicionalista es multiforme

5) Por todo ello, definirse como católico tradicionalista es reducir el campo de aplicación del propio proyecto político.

 

Estas son malas noticias para los que quieren apoyarse en el catolicismo para crear una opción política conservadora. La buena noticia es que el 80% de los españoles se declara católico en las encuestas… la mala –además de todo lo anterior- es que una inmensa mayoría no sigue los dictados del Vaticano, apenas conoce el dogma y no frecuenta la Iglesia.

 

En 1955, el número de católicos españoles era del 98%. Ha descendido casi 18 puntos. Entre jóvenes menos de 25 años las cifras son deprimentes: solo el 45% se declaran católicos… pero apenas el 11% pisa la Iglesia al menos una vez al año. En la totalidad de la población, el 40% son indiferentes religiosos. Los seminario están semidesiertos. En 2003 ingresaron solamente en los seminarios mayores 281 nuevos alumnos, dando un total de 1524 aspirantes al sacerdocio. Pero menos del 50% acabarán sus estudios o serán sacerdotes en los 10 años siguientes.

 

Contrariamente a lo que se tiene tendencia a pensar, la mayor crisis del catolicismo español no tuvo lugar durante el felipismo, sino en los años del PP. Si en la actualidad, las cifras parecen algo más optimistas… se debe a la entrada masiva de inmigrantes iberoamericanos, filipinos y africanos católicos.

 

La situación es, pues, muy poco halagüeña. Si a esto añadimos el cerco al que el gobierno ZP tiene sometido a la Iglesia Católica, somos muy poco optimistas respecto al futuro del catolicismo español.

 

¿CUÁL ES EL PAPEL DE LOS CATÓLICOS EN LA ACCION POLITICA, AQUÍ Y AHORA?

 

Las reivindicaciones de los católicos tradicionalistas son fácilmente asumibles, aunque quizás no por los mismos motivos que ellos. Por ejemplo:

 

1.- defensa de la familia, contra los matrimonios gays

2.- contra la ley del aborto

3.- a favor de la enseñanza privada

4.- por un trato preferencial a la Iglesia Católica

 

Para los católicos estas reivindicaciones se sustentan en sus creencias, pero estas mismas reivindicaciones pueden ser sostenidas por no-católicos: la defensa de la familia, la oposición a los matrimonios gays y a la ley del aborto, son sostenibles desde el punto de vista demográfico. España vive una crisis demográfica y no hace falta ser católico tradicionalista para advertir que estos elementos están íntimamente relacionados con la recuperación demográfica de nuestro país, hoy más necesaria que nunca.

 

En cuando a la defensa de la enseñanza privada católica, hay que entenderla como un reconocimiento a la libertad de enseñanza. Y, el último punto, supone un reconocimiento al papel jugado por la Iglesia en la historia de España.

 

Así pues no existen contradicciones entre las reivindicaciones propiamente católicas y las que puede sostener una opción más amplia. Todo lo que tiene que ver con la recuperación demográfica se inserta dentro de los argumentos propios de un partido antiinmigración y el resto de las reivindicaciones son lógicas, naturales y legítimas.

 

Es preciso tener en cuenta todo esto a la hora de enunciar algunas posibles fórmulas política para los católicos tradicionalistas:

 

- El catolicismo tradicionalista no tiene fuerza suficiente como para poder estructurar en torno suyo un partido que logre atraer un número significativo de votos.

 

- Esto implica que los católicos tradicionalistas tienen que encontrar compañeros de viaje, tal como han hecho en otros países europeos.

 

La cuestión es definir cuáles pueden ser los compañeros de viaje de los católicos tradicionalistas. Y las opciones son pocas:

 

1) Junto al centro-derecha… pero esto a costa de olvidar que la posición del PP ha sido extremadamente tibia en materia de aborto, una parte del partido es favorable a los matrimonios gays y durante sus 8 años de gobierno, no hicieron absolutamente nada para estimular la natalidad en nuestro país.

 

2) Junto a los identitarios… a condición de reconocer que la fe católica de una parte de los inmigrantes andinos (no está claro que la mayor parte sean católicos, de hecho, las sectas evangélicas y los testigos de Jehová han aumentado su audiencia extraordinariamente, gracias a esta población) no les hace ser menos inmigrantes.

 

Excluyendo a la primera opción.. que se ha demostrado poco halagüeña para el catolicismo español, siempre queda la segunda: configurarse como corriente dentro de un frente más amplio.

 

Otra fórmula, nos parece absolutamente inviable dentro de la actual situación político-social española.

 

Reconocemos que es difícil para los católicos tradicionalistas advertir que hoy son minoría en un país cuya historia ellos interpretan como la de un país católico. Pero la historia es lo que es y avanza aceleradamente. Si bien no era cierto durante la II República que España hubiera dejado de ser católica… lo cierto es que hoy, difícilmente puede sostenerse que el catolicismo es una fuerza hegemónica en nuestro país.

 

LA ENCRUCIJADA DEL CATOLICISMO TRADICIONALISTA ESPAÑOL

 

Los católicos pueden optar por reconocer esta situación o cometer “pecado de orgullo” y creer que la clave del futuro la tienen ellos. No es así. Creemos haber razonado de manera irreprochable que si el catolicismo no acepta trabajar junto a fuerzas políticas identitarias… corre el riesgo de quedar reducido a una opción completamente irrelevante y extremadamente minoritaria.

 

La providencial relación entre inmigración y demografía, ha hecho que las reivindicaciones básicas de los católicos sean susceptibles de quedar integradas en el programa de un partido identitario: especialmente  el apoyo a las familias, la lucha contra el aborto y el rechazo a las uniones gay.

 

Pero una opción de este tipo ¿no es la que ha fracasado en Catalunya bajo la etiqueta AES-DN? Si… pero hay explicaciones:

 

- DN es actualmente un partido demasiado debilitado como para poder pesar ni siquiera mínimamente en ninguna autonomía.

 

- DN no ha explicado que la mayoría de su afiliación no es católica, sino que en su interior existe una gran diversidd religiosa, incluido el paganismo y el indiferentismo. Canduela ha querido presentarse como católico… cuando su fe religiosa –si existe- es cuestionable.

 

- Las dos partes no han llegado a un entendimiento real, sino más bien a una alianza circunstancial. Ni han tenido diálogo político, ni han basado su cooperación en nada sólido, meditado, ni coherente, ni mucho menos en consideraciones estratégicas o en algún tipo de planificación.

 

- De la misma forma que DN no es hoy una parte esencial, sino extremadamente minoritaria y secundario, del movimiento identitario, AES tampoco ha logrado un nivel de penetración importante en los medios católicos tradicionalistas, sino apenas en sectores extremadamente reducidos.

 

Si AES quiere penetrar en los medios católicos, debe centrar su actividad política en la captación y en las tareas de propaganda en las parroquías y en los medios católicos organizados. Es absurdo hacer campañas de propaganda en la calle, cuando el campo de aplicación de los formatos de AES es una interpretación del catolicismo adaptada especialmente para católicos que mantengan una alta tensión religioso… es decir, por católicos practicantes.

 

Ahora bien, los católicos deben decidir si están más cerca de un indiferentista religioso español o de un católico andino, si prefieren “repoblar” los ambientes católicos españoles con inmigrantes o bien desean el fortalecimiento de la sociedad española y el reforzamiento de su identidad.

 

 

 

11 comentarios

pmartin -

vayanse al pingo

Berserker -

Claro,clarp Católico todo le mundo sabe que si los afro.arabes queman coches y matan ciudadnos franceses blancos la culpa no la tienen ellos la tiene Le pen que "exacerba los males sociales de la inmigración".Siguiendo con esa lógica no se puede luchart contra la criminalidad de las bandas latinas poorque dejan en entredicho a la comunidad latina o no se puede luchar contra el trato vejatorio a la mujer de los arabes porque tb los deja en evidencia ¿no te das cuenta de que tús planteamientos son ridiculos? .De verdad te crees que los 5 millones de franceses que votan a Le Pen van pegando por las calles a los inmigrantes .Yo soy católico pero cuando veo utilizar a una religión para retorcerla y manipular para que no exista debate sobre la inmigración que el unico sea ."¡invadidnos queridos peruanos,ecuatorianos y colombianos por favor!" te juro que me dan ganas de dejar de serlo pero mi madre que sí fue una católica coherente me enseño a no olvidar la triste ocupación e invasión islamista de España por ella soy católico.

jorge -

En Barcelona existe un movimiento ultra conservador no muy politizado que si tiene fuerza al cual AES no llamara a su puerta por considerarlo erroneamente catalan, pero aseguro que es Español y Catolico e-cristians se moviliza contra el asesinato y contra los matrimonios anti natura promovidos de forma extrema en cataluña, logicamente su precursor el sr. miro i ardevol es cercano a las fuentes de unio democratica, pero no olvidemos que es una formación Catolica de derechas.
AES tendrá futuro entre los Catolicos por ser opción politica dura y la unica que defiende postulados sin sonrojarse y diciendo las cosas por su nombre eso si el articulo da los porcentajes correctos, solo un incremento del voto joven ultra-catolico daria fuerzas a esta opción politica joven y nacional

Carlos Dufour -

***

De vuelta espléndido lo de "católico". Las coplas le van brotando como agua de manantial.

Sólo lamento hasta las lágrimas que "católico" no encuentre tiempo para disipar mi duda sobre la distinción de marras.

Con cordiales saludos

católico -

Creo que conviene tener en cuenta la existencia de un racismo difuso, que se expresa en el trato cotidiano. Ese racismo puede encontrarse en algunos españoles y en algunos inmigrantes. Sólo en unos pocos casos ha llegado a la violencia abierta, y en menos casos todavía a la violencia colectiva. Más frecuentemente se expresa como discriminación y rechazo del otro en las relaciones cotidianas, incluso si el otro funciona socialmente de manera indistinguible con el común, o diferente pero perfectamente aceptable.

Este racismo difuso y de baja intensidad debe ser cuidadosamente estudiado por quienes se planteen formar un partido identitario en torno a la cuestión migratoria, porque el partido corre dos peligros: (a) Exacerbarlo, incluso hacerlo más violento, puesto que su mensaje se centrará en los males sociales de la inmigración, que luego mucha gente retraducirá como "inmigrante=malo, o al menos peligroso". (b) Incorporar de entrada no al ciudadano promedio, sino al sector más racista, al que luego tendrá dificultades para controlar en su acción cotidiana, incluso la acción política de calle.

Mi opinión es que en lo que militantes del dicho partido terminen dos o tres veces apaleando extranjeros de color por los suburbios, y los medios lo reflejen en detalle, allí termina la historia del partido con el voto católico, tanto tradicionalista como conservador.

Por cierto que la observación acerca de que la derecha católica real en España no es tradicionalista sino conservadora, me parece muy atinada. Como buenos conservadores, tienen un orden de prioridades bastante claro entre la cartera y la identidad. Difícilmente un discurso sólo identitario les atraerá, a no ser que venga acompañado de un discurso económico realista favorable a los intereses de sus sectores sociales de pertenencia, esto es, un discurso liberal. Dicho con otras palabras, aceptarían tal vez un discurso identitario proveniente del PP, pero difícilmente de otras fuentes.

En cuanto a la "doctrina demográfica" de la Iglesia y su impacto en los sectores católico-conservadores, no parece muy grande. Sin duda estas personas evitan abortar, pero como las últimas generaciones conservadoras rara vez procrean más de dos o tres niños, debe concluirse que están bien informados en materia de anticonceptivos, o que han desarrollado un autocontrol verdaderamente encomiable, pero de poca utilidad para rehacer la pirámide poblacional española.

En cuanto al futuro de la Iglesia, ya los jacobinos se referían al Papa del momento como "Pío VI y último". Desaparecieron ellos y ahí está la Iglesia, no en su peor momento. Los últimos años, las estadísticas de la Santa Sede reflejan un aumento global tanto del número de sacerdotes (unos 400 por año) como de fieles católicos (unos 15 millones por año). Sólo disminuye el número de miembros de las congregaciones religiosas (pero aumenta robustamente el de los movimientos laicales). En todo caso, si la falta de clero fuera un problema decisivo, quedan cartas teológicamente viables por jugar (ordenar hombres casados, como en las iglesias católicas de rito oriental, o expandir los ministerios laicales).

Que la Iglesia decrezca rápidamente en Europa comprendo que preocupe a quienes ven en ella una seña de identidad cultural, aunque no sean creyentes. Sin embargo, en la autocomprensión de la Iglesia esa función histórica es secundaria, y se la aprecia sólo en cuanto contribuya a la evangelización. Quiero decir que la idea de 'somos ateos, pero nos gustaría que los católicos nos ayuden a mantener nuestra identidad cultural reforzando la presencia social de símbolos religiosos en que, por otra parte, personalmente no creeemos', es poco probable que conmueva a la sensibilidad católica. Y, evidentemente, como un partido político no está para producir vocaciones sacerdotales, ni la ausencia de éstas se debe a la presencia de los inmigrantes, creo que cualquier católico con mediana capacidad de cálculo se dará cuenta de que la alternativa práctica es tener un párroco filipino, o no tener párroco.

El problema de la escasez de vocaciones es una cuestión cultural que compete a la Iglesia misma, particularmente a los católicos prácticantes, que son quienes alientan o bloquean una posible vocación de sus hijos. La base demográfica para las vocaciones sacerdotales no es el conjunto de la población, sino los católicos practicantes, así que el aborto mata muchos más potenciales anticlericales que potenciales sacerdotes. Si los católicos prácticantes quieren tomar medidas para ampliar esa base demográfica, siempre pueden empezar por casa. Por otra parte, si lo que quieren es que el Estado promueva una configuración cultural de la sociedad donde la vocación sacerdotal sea una 'opción natural' para todo muchacho, entonces eso ya tiene nombre, y no es identitarismo sino nacional-catolicismo. Si van por ahí, no les auguro mucho porvenir, porque como se ve en este mismo website, la Revolución cultural del '68 es un hecho irreversible en Europa.

Volviendo al partido identitario, creo que hay varios aspectos de calado por resolver, al menos hasta donde llevo leído en este website. Uno es explicar con más detalle los aspectos positivos del cultivo de la identidad que se proponen. Ser principalmente 'anti-algo' parece poco prometedor. En segundo lugar, deberían articular sus propuestas a escala de políticas nacionales y locales. Si tienen soluciones razonables para la cuestión migratoria que no se hayan intentado pero pudieran funcionar, deberán explicarlas. Y en tercer lugar, tendrán que calcular qué base social van a captar, y cómo van a hacer para que esa base social no se les desmande, terminando la cosa en un incremento de la xenofobia callejera, que se les pueda atribuir verosímilmente. Ahora, puestos a buscar aliados en la derecha, creo que los católicos practicantes, tradicionales o conservadores, no son los propios. Tal vez deberían repasar el censo del antiguo "franquismo sociológico", y ver qué queda por allá que les pueda interesar. Lo que parece probable es que, como mencioné en el comentario anterior, el sentimiento religioso católico de la población no les va a ayudar, porque es antes religioso que seña de identidad cultural.

Fuera ya de tema, y para el que haya tenido la paciencia de leer hasta aquí, sugiero la siguiente preocupante idea: La cuestión migratoria que está planteada en este momento es de envergadura histórica semejante a la invasión germánica del Imperio romano, la expansión del Islam en los siglos VII y VIII, de los mongoles o de los turcos más adelante. Quiero decir que no es un asunto de ilegalidad manejable con la policía, sino algo de gran calado histórico. Ello hace que los muros, patrullas, deportaciones y demás, tengan pocas probabilidades de ser eficaces. La única forma que se me ocurre de retener a la gente en sus lugares de origen consiste en permitir el desarrollo de estos. Y lo único eficaz que puede hacerse para ello, dado que los factores internos que limitan el desarrollo de Africa, Asia o Latinoamérica están fuera de nuestro alcance, es eliminar barreras comerciales a los productos de allá. Si entran los productos, probablemente no vendrán los productores. Ello puede significar el fin de la agricultura en Europa, así que la idea imagino que desagradará a los identitarios. Más todavía porque, si esos países se desarrollan como están haciendo China o la India, no serán fuente de migraciones masivas, pero sí temibles competidores económicos. Este me parece el tipo de discusión que urge llevar a cabo para que el partido identitario llegue a tener un programa creíble.

Es todo; mis saludos y mis felicitaciones por el interesante website, que pienso seguir leyendo para conocer sus ideas sobre identidad e inmigración.

kam -

Estoy de acuerdo, una vez más, con lo escrito por el caracol si bien me gustaría dar un par de apuntes a su texto y a los comentarios posteriores:

1ºAES puede que lleve una línea un tanto equivocada, pero es la formación que cuenta con los dirigentes -alguno ya desgraciadamente desaparecido- más formados, normales y presentables.

2ºSegún la línea argumental el texto, por la misma regla de tres, tampoco un futuro partido indetitario podría llevar en su programa la penalización del aborto pues la gran mayoría de la sociedad está a favor, pese a ser un auténtico crimen.

3ºCreo que si bien no se puede mantener como bandera del partido el catolicismo militante por las razones ya expuestas, tampoco debemos obviar una série de cuestiones.
En los últimos años en Europa, sobre todo en Italia, surgen una série de voces que hablan desde el ateísmo católico. Es decir gentes que sin tener fe ni creer en la revelación, defiende al catolicismo, sus principios básicos, así como su papel de pieza fundamental de la civilización occidental, y por tanto cree que puede ser una valiosa arma para enfrentarnos a las civilizaciones invasoras. Dos buenos ejemplos serían los de Oriana Fallaci o Gustavo Bueno.

Y a nadie se le puede escapar, pese a las diplomáticas peticiones de perdón posteriores, que el discurso del Papa en Ratisbona no fue un hablar por hablar.

En la última campaña electoral catalana, casi todos los candidatos, Montilla y Carod incluídos, visitaron Montserrat, comieron con los momnjes y buscaron la foto en la basílica. La escena se repitió en el monasterio de Poblet.

Hay un cierto retorno al catolicismo, no a nivel de fe, sino a nivel cultural frente a lo que viene de fuera, fundamentalmente el islam.

Carlos Dufour -

Acabo de leer el comentario de "católico" y me parece estupenda, astuta y brillante la distincion entre inmigrante/inmigración, donde en definitiva nos recuerda que el inmigrante es una persona humana digna de todos los respetos.
*********

Todo esto sería aun mejor si esa distinción se extendiera a herejía/hereje, brujeria/brujas etc. Porqur el hereje y la bruja también sos personas humanas dignas de todo respeto.
Solo que corre el rumor que la Iglesia Católica, mientras tuvo poder, no hizo gran uso de esta distinción. No sólo perseguía la herejía sino que condena al hereje a la hoguera; y no se trata de un evento contingente, sino de una recomendación impartida piadosamente por Santo Tomas de Aquino en su Summa Theologiae, donde dice que herético es infinitamente peor que el falsificador de moneda y que debe ser exterminado.
.

De acuerdo a este rumor, los herejes en manos de la Iglesia estaban en mayor peligro que los inmigrantes en paises con partidos derechistas.
::

Solicitaría a "católico" que me ayudara a aclarar mis dudas, para acabar de festejar la distinción propuesta.

Freelive -

Yo tambien opino que estáis dando demasiada importancia a AES y a los católicos tradicionalistas. No os olvidéis que AES debe demostrar todavía que es un partido con solvencia. Y solvencia no quiere decir nada más que tener votos, no dilapidar dineros...
De momento lo que AES ha demostrado es que es capaz de sacar 2500 votos junto a casi media docena de siglas más. Poco, muy poco, como para que alguien con ambiciones de futuro se preocupe por ellos. Dicho sea con espiritu constructivo y con todo el respeto que me merece AES.

Sila -

En lo que se refiere al catolicismo tradicionalista, en su concepto más estricto,estoy completamente de acuerdo en que su número es tan escaso (incluso rebajaría los pocentajes que adoptas) y su repercusión social tan nula, que como dice el comentario anterios, no merece la pena ni perder el tiempo intentando su captación.
Pero si ampliamos el espectro al "catolicismo consevador", por aportar una nueva definición, la cosa varía. Legionarios de Cristo, Neocatecumenales, Opus Dei, Comunión y Liberación... Sin duda, desde el pontificado de Juan Pablo II son estos movimientos neo conservadores los que han idquirido mayor relevancia y se han demostrado más activos, a la par que la iglesia "progresista", teólogos de la liberación y similares, están en franco retroceso, entre otras cosas, por la política de nombramientos episcopales desarrollada por el Papa polaco.
En lo que se refiere concretamente a nuestro país, a nadie se le escapa que la mayor corriente de oposición al nacionalismo disgregador, a la pérdida de ciertos valores e incluso al descontrol de la inmigración ilegal proviene, no del PP, si no de la COPE y sus principales comunicadores. Incluso han tenido mucho que ver en el éxito de Ciutadans per Catalunya. En torno a Federico, Cristina y César Vidal se han arremolinado un nutrido grupo de pensadores e intelectuales (de mayor o menor talla, en eso no entro), que dicen cosas que bien podrían haber salido de la boca del mismísimo Blas.
Ayer, sin ir más lejos, el episcopado, por boca de su portavoz, llamaba a la desobediencia civil (con todas las letras) frenta a la asignatura de educación para la ciudadanía.
En resumen, estoy de acuerdo en "olvidarnos" del catolicismo tradicionalista, pero´no del Neo conservador, que está dando una batalla en amplios frentes que en muchos puntos no podemos mas que compartir.

apostólico -

Hombre, católico, está claro que un movimiento antiinmigración debe excluir cualquier tipo de maltrato físico o psicológico al inmigrante. Esto no vale la pena ni discutirlo. Una cosa es ser antiinmigrate por los problemas que puede acarrear la inmigración y otra ser un sádico xenófobo. Está claro en cualquier país europeo donde han arraigado movimientos identitarios con amplios seguimiento popular, no se ha registrado una mayor violencia antiinmigraicón.

Racismo es considerar la superioridad de una raza en relación a todas las demás. Yo no veo que exista racismo en España. Como máximo lo que empieza a aflorar es una prevención contra extranjeros llegados de determinados países: en concreto y especialmente, magrebíes, andinos y en menor medida, subsaharianos. Y a la ista de como están las cosas, los reflejos de autodefensa, me parecen más que normales. Pero salvo el estallido de El Ejido (producido tras tres asesinatos cometidos por magrebíes) todos estos reflejos de autodefensa se han realizado dentro de la más estricta legalidad y sin ofender ni la legislación ni el sentido común.

Estoy de acuerdo en la dificultad de atraer a católicos tradicionalistas y en que su número es muy reducido, por lo tanto no vale la pena esforzarse mucho. Ahora bien, creo que –y el autor me permitirá que interprete su artículo- el artículo iba dirigido a AES y a su clientela natural. No a los católicos, digamos, más “relajados”.

Partidos como AES van a tener que elegir sobre su defensa de la identidad española –que además de Católica tiene otros elementos- o bien su defensa de su identidad exclusivamente católicas. Mientras no había ninguna duda de que Espaa “era católica”, ambos términos –España y catolicismo- iban juntos… pero ahora que España, no solamente no es un país católico, sino en el que los católicos practicantes suponen una quinta parte de la población, agravado con el hecho de la inmigración, las cosas ya no son tan simples para los partidos católicos tradicionalistas.

Y van a tener que elegir. Así que, como siempre, más vale ser claros y llevar las discusiones hasta sus últimas consecuencias: ¿ustedes no creen que la inmigración –TODA la inmigración- sea un problema que afecte a nuestra identidad? ¿ustedes creen que es “normal” que dentro de diez años, la mitad del clero español esté formado por andinos, filipino y subsaharianos? ¿ustedes creen que el elemento étnico-identitario no es importante? Bien, no hay problema: hagan ustedes su política dirigida exclusivamente a católicos tradicionalistas y, sinceramente, buena suerte. Pero luego no vengan con la eterna cantinela de “nos ha abandonado el clero”, “nos ha abandonado el ejército”, “nos ha abandonado la Iglesia”…

Tienes razón, “católico”, en que los tradicionalistas han fracasado dentro del ámbito eclesial con Paulo VI, Juan Pablo II y, veremos ahora con Benedicto XVI. Dentro de la jerarquía los católicos tradicionalistas no tienen ni un solo apoyo (al menos en España). En mi opinión, desandar lo andado desde el Vaticano II es hoy imposible a la vista de cómo está la situación del clero (no hay sacerdotes, las comunidades religiosas están en declive y los seminarios vacíos; si la enseñanza religiosa va bien… es por lo mal que va la enseñanza pública. Yo, absolutamente ateo, envío a mis hijos a colegios católicos…). Todo esto crea un problema añadido. Y produce dos fenómenos a tener en cuenta:

- la problemática prolongación del catolicismo en el siglo XXI (¿con que pastores?) y

- la progresiva tercermundización de la Iglesia. Europa ha sido, no solamente el centro de la civilización, sino también el centro del catolicismo mundial. Pero cada vez lo es menos. Donde hay más conversiones es en África y Asia… pero donde se repliega es en Europa. Y, para colmo, en Iberoamérica retrocede ante las sectas evangélicas y los cultos exóticos.

En mi opinión, el futuro de la iglesia es muy negro y les va a costar sobrevivir con sus rasgos actuales y con su configuración presente.

Lo que un movimiento identitario plantea es un rearme moral y en este sentido, los católicos –tradicionalistas o no- tienen que tener presente que sus objetivos políticos son “muy parecidos” a los de un movimiento identitario, especialmente en todo lo que tiene que ver con la demografía (aborto, uniones gay, apoyo a las familias, políticas de crecimiento demográfico y de estabilidad familiar, etc.). Y que hay mucha gente no católica que comprende estos mensajes que, por lo demás, resultan muy fáciles de argumentar sin llegar a escudarse en dogmas o en textos sagrados aptos solo para “convencidos”. Si no lo entienden y se obstinan en mantener su propia “etiqueta” en el frente político, solos… van, inevitablemente, a desaparecer.

Esto sin olvidar que existe un tema en el que nadie entiende su mensaje, tal como lo han planteado, ni siquiera los propios católicos: en el de la moral sexual. Pero esto ya es otra historia.


católico -

Para tener alguna oportunidad de largo plazo con los católicos tradicionales, cualquier movimiento identitario tendría que mantener cuidados matices entre su posición respecto a la inmigración y su posición respecto a los inmigrantes. Si estamos hablando de católicos practicantes que toman en serio la doctrina papal (o evangélica), estas personas difícilmente van a ser 'anti-inmigrante'. El catolicismo tiene desde el mismo nombre un aspecto esencial de universalidad, que si bien se realiza en comunidades culturales particulares, excluye cualquier maltrato al extranjero. Otra cosa es la política de inmigración en sí misma, que algún tipo de control efectivo de entrada y permanencia deberá prever, como cualquier persona sensata ha de reconocer.

Aunque en principio un movimiento identitario podría hacer la distinción entre trato a las personas y políticas de acceso al país, a la hora de la verdad me parece difícil de sostener. Si el movimiento identitario sale un poco más allá de círculos muy cohesionados e ideologizados, y llega a las masas suburbanas, por ejemplo, es difícil que consiga que sus bases se mantengan el proyecto en el nivel de la política nacional, sin "bajarlo" al combate cuerpo a cuerpo con los inmigrantes más cercanos, que son los vecinos del bloque, los compañeros del trabajo o de la escuela, etc. Mucho de esto se está viendo ya en países donde la política anti-inmigración hace parte importante del programa de partidos con calado popular (identitarios o simplemente populistas). Ese combate 'capilar', bautizado quizás como "autodefensa", llevado adelante por los sujetos no más ponderados sino más violentos de cada población, es garantía segura de injusticias y violencias.

En España, de hecho, hay racismo activo contra inmigrantes perfectamente legales y honorables. Ese racismo desagrada intensamente a la sensibilidad católica practicante. Las ONGs católicas, incluidas muchas comunidades parroquiales, han estado desde el principio en la primera línea de la atención a los inmigrantes como personas, aunque carezcan de ideas sobre políticas migratorias.

Entonces, si un partido identitario es visto como promoviendo o aprobando lo que podríamos llamar el 'combate capilar' contra los inmigrantes, tan parecido al racismo puro y duro, espantará a los católicos practicantes, tradicionalistas o no. De hecho, como la sensibilidad católica al respecto incluye probablemente a la mayoría de los no practicantes, un partido que parezca favorecer cualquier tipo de 'acción directa' contra los inmigrantes, tendrá el sentido religioso de la sociedad española en contra, no a favor.

Así pues, un partido identitario tendría especiales problemas para incorporar católicos practicantes. Su clientela será más bien personas de identidad cultural católica, pero no mucho compromiso religioso personal, esto es, católicos no practicantes. Yo de ustedes no gastaría muchas neuronas en pensar el acercamiento a los católicos tradicionales.

Respecto a estos, comparto la idea del articulista de que no tienen gran cosa que hacer en política partidista. Para empezar, han fracasado sonoramente en política eclesial, en el sentido de que forman una suerte de "ghetto" con muy poco engranaje con el resto de los católicos practicantes, con quienes hay fuerte desconfianza mutua. Además, sorprendentemente, tampoco engranan bien con la jerarquía, porque la clave del ser 'católico tradicional' consiste en un desagrado profundo con las conclusiones del Concilio Vaticano II, que mal que bien siguen adelante impulsadas por el episcopado y por los sucesivos Papas. Y así, un partido cuyo liderazgo sean 'católicos tradicionales', sólo con eso ya tiene perdido el posible apoyo tanto del resto de los católicos practicantes, como el de la jerarquía. Empieza por tanto más atrás que un partido laico, no más adelante.